¿Está agotado el presidencialismo? ¿Es factible aplicar el parlamentarismo?

EN CONTEXTO: UN GOLPE DE TIMÓN
La figura del Presidente de la República es la que representa la máxima autoridad de los Estados Unidos Mexicanos. El liderazgo representado en una misma persona, con el respaldo de los poderes Legislativo y Judicial es el producto de la elección libre y secreta de los y las mexicanas en las elecciones presidenciales cada sexenio.
No obstante, las falencias históricas que se han cometido en el país bajo esa forma de gobierno, con el preocupante crecimiento del crimen organizado, los altos índices de corrupción, pobreza, desigualdad y falta de oportunidades, entre otras problemáticas, han hecho que el ciudadano tenga dudas sobre si éste es el sistema adecuado para confiarle las riendas del país. En días pasados, Eric Villanueva Mukul, coordinador nacional del movimiento perredista Nueva Izquierda, propuso que en el país debería ser manejado por el parlamentarismo, un sistema de gobierno donde la autoridad recae en el Parlamento o Poder Legislativo, el cual es encabezado por un primer ministro. La fórmula ha sido ejecutada por varios países, sobre todo en Europa, pero, ¿tiene el Parlamento las características pertinentes para implementarse en un país con los problemas que tiene México? ¿Pueden nuestra nación ser liderada por varias personas a la vez? Los invitados al Debate de Punto Medio vierten sus puntos de vista en una nueva edición.

 

Mauricio Sahuí Rivero, Secretario de Desarrollo Social

EL RÉGIMEN PARLAMENTARIO INCREMENTA LA INESTABILIDAD INSTITUCIONAL

Factible significa “que se puede hacer”. ¿Es factible el parlamentarismo? Lo es.
Hasta la monarquía, la teocracia o la dictadura “se pueden hacer”. Otra cosa es que se deban hacer.
Dos corrientes principales existen respecto al tema: la primera propone el parlamentarismo para evitar “la rigidez del presidencialismo”, que explican, no permite un cambio cuando se enfrenta una situación de crisis; es decir, el primer sistema evita un cambio rápido del Jefe de Gobierno cuando se considere necesario.
La segunda corriente explica que la forma de gobierno parlamentaria incrementa la inestabilidad institucional, precisamente porque otorga la posibilidad de cambiar de gobierno en cualquier momento, simplemente realineando las fuerzas dentro del Congreso de la Unión.
Considero errónea la idea de que un sistema parlamentario disminuye el poder personal, que también existe en todo sistema parlamentario.
Me quedo con la estabilidad institucional, me quedo con la necesidad de un México con un liderazgo fuerte.

 

 

Cecilia Patrón Laviada, Titular de Desarrollo Social

NO SE HA VIVIDO REALMENTE UN SISTEMA PRESIDENCIAL, POR LO QUE NO ESTÁ AGOTADO

El sistema de gobierno actual es un sistema de separación de poderes que, en teoría, debe funcionar porque ningún poder tiene la preminencia sobre los demás. En el caso de nuestro país, con una larga tradición en este sistema, el problema es que durante mucho tiempo se vivió un gobierno presidencialista que tenía sometido a los demás poderes.
No se ha vivido realmente un sistema presidencial, por lo que no podemos decir que el sistema esté agotado, lo que ha fallado son los sistemas de control constitucional.
Cuando se da la alternancia en la presidencia, ésta trajo una mayor autonomía pero también inamovilidad para generar consensos alrededor de los retos del país, sobre todo por el fraccionamiento de fuerzas en el legislativo.
La propuesta de un régimen parlamentario no es nueva y sin duda la transición a este sistema sería una gran reforma del estado, pero no se puede desligar el entorno cultural y socioeconómico de nuestro sistema político.
Pienso que todavía falta mucha voluntad política y sistemas de control efectivos para hacer funcionar lo que existe antes de migrar hacia otro sistema.

 

 

Alejandro Cuevas Mena, Presidente estatal del PRD

CUANDO GANÓ FOX, EL PAN TUVO LA OPORTUNIDAD DE INSTAURAR EL SISTEMA PARLAMENTARIO, PERO NO LO HIZO

Yo considero que, efectivamente, el régimen presidencialista ha sucumbido desde hace ya varios sexenios y que se debería cambiar.
El PAN tuvo la oportunidad de hacerlo cuando ganó Vicente Fox Quesada y no lo hizo, mantuvo la misma política para seguir controlando los bienes de la nación.
Como ya empezó el proceso electoral es difícil aplicar este tipo de cambio en el régimen, pero valdría la pena discutirlo al concluir el proceso electoral, porque ahora más bien parece una tendencia destinada a ir en contra de López Obrador y yo creo que no debería ser ese el propósito.
No es tiempo, pues, de platicar ese tema, ya vencieron los plazos para discutir esa reforma, pero seguro estamos a tiempo de discutirlo en la siguiente Legislatura federal, en donde yo estaría de acuerdo en buscar implementar un régimen parlamentario en representación proporcional pura, en donde no existan distritos de mayorías, sino una lista y que cada partido alcanzar los escaños de acuerdo a su votación total.

 

 

Felipe Neri Espinosa, Dirigente del Movimiento Social Vanguardista

PRESIDENCIALISMO, DE LA MANO CON LA CIUDADANÍA PARTICIPATIVA, POR ESO SE DEBE EDUCAR AL PUEBLO

El presidencialismo como forma de gobierno no es el fracaso de esa figura.
Más bien obedece a la cultura del pueblo y a la corrupción de los gobernantes.
El parlamentarismo como tal ha fracasado en España, por lo que se debe evitar un debate que resulte inútil y costoso al pueblo y al final redunde en lo mismo. Es mejor educar al pueblo.
El presidencialismo debería darse con la ciudadanía participativa.
Eso hace fuerte al presidente y lo convierte en un verdadero representante de su pueblo.
Por lo tanto cuando el sistema político económico no está avalado por la acción democrática se dirá que el presidencialismo es un fracaso.
Nosotros como nación debemos tener una identificación con algo en común y que nos proyecte en lo nacional e internacional.
Esto desde luego daría pie a una planeación en la que el Ejecutivo diseñe programas y proyectos que fortalezcan nuestra identidad nacional, luego la figura presidencial podrá seguir siendo válida y fuerte.

 

 

Juan Pablo Galicia, politólogo

EL SISTEMA PARLAMENTARIO PUEDE SER UN PROBLEMA

Son dos preguntas muy pertinentes para el actual estado de nuestro régimen y de nuestro sistema político en México. En primer lugar considero que, aunque el presidencialismo como forma de gobierno sigue siendo viable, en México no hemos encontrado los mecanismos para que nuestro presidencialismo funcione después de la transición política del año 2000, cuando el PRI perdió la Presidencia a manos del PAN y de Vicente Fox.
El presidencialismo sirve cuando el presidente, su figura central, tiene no solamente la legitimidad de la elección en la que resultó ganador, sino también las condiciones necesarias para poder gobernar. En México, desde 1997 ningún presidente ha tenido consigo a los diputados y denadores suficientes como para modificar por sí solo la Constitución y, a veces, ni siquiera para pasar leyes ordinarias. Ni Fox ni Calderón pudieron gobernar por sí solos, e incluso Enrique Peña Nieto necesitó del Pacto por México para poder impulsar sus reformas durante la primera parte de su gobierno.
En ese sentido, el sistema parlamentario podría ser un problema por el tiempo que tomaría implementarlo. No estamos acostumbrados a algo así. En cambio, un gobierno de coalición o una segunda vuelta electoral para la elección presidencial serían soluciones más cercanas a lo que estamos acostumbrados en México.

 

 

Mario Mex Albornoz, Presidente estatal de Morena

EL NUEVO SISTEMA DE GOBIERNO DEBE SER CREADO POR TODA LA SOCIEDAD, CON LA PARTIPACIÓN DE TODOS LOS CIUDADANOS Y LAS CIUDADANAS

El presidencialismo, entendido como la prevalencia de las decisiones y acciones del Poder Ejecutivo sobre los otros poderes en el gobierno mexicano, actualmente se encuentra en una grave crisis.
No es factible continuar repitiendo o reciclando los errores del viejo sistema presidencial y los mexicanos debemos construir un nuevo régimen en sana convivencia democrática.
El nuevo sistema de gobierno debe ser creado por toda la sociedad, con la participación de ciudadanas y ciudadanos, sin copiar fórmulas de modelos en el extranjero que no tengan que ver con la realidad mexicana.
Antes de establecer un sistema como el parlamentario, que se aplica sobre todo en países de Europa, debemos combatir la corrupción y la antidemocracia que harían naufragar todo intento de transformación si no se les pone un alto.

 

 

Lucely Alpizar Carrillo, Diputada II Distrito

EL TIPO DE GOBIERNO NO ES DEFINIDO SÓLO POR LA CONSTITUCIÓN

El presidencialismo como sistema de organización política que deposita en la figura de un presidente las decisiones más relevantes en la organización de la nación, es el resultado de experiencias jurídicas internacionales y nacionales, que tuvieron su incorporación desde la primera promulgación de la constitución del México independiente, hasta la de 1917, práctica que la ciudadanía ha avalado conforme a procesos democráticos desde entonces.
Para esta servidora, el sistema de organización política sigue teniendo y tendrá plena vigencia, pues como lo señala el catedrático Humberto Nogueira, el tipo de gobierno de un país no lo definen únicamente los preceptos constitucionales, sino que se basa en prácticas, tradiciones culturales, actitudes y expectativas de los actores políticos, el sistema electoral y el régimen de los partidos políticos.
Desde mi perspectiva la propuesta de un régimen parlamentario no tiene cabida, pues como he mencionado, es la ciudadanía quien a su debido tiempo determinará el cambio o no de ésta u otra forma de organización política nacional.

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