Exigen el cierre de Guantánamo ante la Casa Blanca

Decenas de personas se manifestaron ayer frente a la Casa Blanca para pedir el cierre de la prisión de la base de Guantánamo, en el sudeste de Cuba, en la que aún quedan 41 presos, coincidiendo con el decimosexto aniversario de su apertura.
Algunos de ellos vestidos con ropas naranjas, como las que llevan los prisioneros de la cárcel de máxima seguridad, reivindicaron el fin de la detención indefinida y recordaron que muchos de ellos han pasado muchos años encerrados sin que se hayan presentado cargos en su contra de crimen alguno.
“Amnistía Internacional ha estado protestando por el centro de detención de Guantánamo desde el principio, pero ahora se cumplen 16 años y aún quedan 41 hombres ahí”, explicó a Efe Daphne Eviatar, directora de Seguridad y Derechos Humanos de esa organización.
“La mayoría de ellos sin cargos de crimen alguno, y cinco de ellos habiendo sido considerados aptos para ser liberados desde hace años, todavía siguen allí también”, agregó.
Eviatar subrayó además que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho “no tener ninguna intención de transferir a ninguno de los presos a ningún lugar fuera de la prisión”, lo que consideró “una completa injusticia”.
Frente a la mansión presidencial se reunieron, además de activistas, líderes de organizaciones religiosas que llamaron a la misericordia del Gobierno para cerrar la prisión.
“Dieciséis años de brutalidad, de denegar derechos humanos básicos a los hombres que han estado en la prisión de Guantánamo”, dijo ante los manifestantes el rabino Charles Feinberg, director ejecutivo de la organización Acción Interreligiosa para los Derechos Humanos.
“Hoy quiero hablar de la misericordia, de la cualidad del ser humano de encontrar su capacidad de tener compasión por sus semejantes”, continuó.
Por su parte, Amineh Safi, nacida en Siria y criada en Minesota, coordinadora del Departamento de Asuntos Gubernamentales del Consejo de Relaciones Islámicoestadounidenses, insistió en que hay que continuar la presión sobre los líderes políticos que se niegan a poner fin al penal.

 

WASHINGTON, DC
AGENCIAS

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