Segunda Plana

LA CONTUNDENTE frase “Su tiempo se les acabó”, que pronunció el presidente del nuevo Comité Coordinador del Sistema Estatal Anticorrupción, Eduardo Antonio Ancona González, genera muchas esperanzas en la sociedad de que, por fin, la corrupción y la impunidad serán combatidas con toda la fuerza del Estado. En la instalación ayer del citado comité (la nota está en la página 9), Ancona González subrayó el costo económico que en prácticamente todas las actividades productivas tiene la corrupción, y recordó que hay un clamor general de acabar con esta práctica que tanto les cuesta a los yucatecos y los mexicanos en general, en dinero y en vidas. El nuevo funcionario ciudadano aclaró que la instalación del comité “es tan sólo el principio de una lucha que ha sido retrasada durante muchísimos años por las mismas personas que hoy le temen a las atribuciones y facultades del Sistema”. Y hubo otra frase digna de resaltar: “Todos estamos conscientes (de) que un país democrático está sostenido por leyes, pero fundamentalmente por el cumplimiento cabal de las mismas, base de un país democrático y moderno”. La dijo el jefe del Ejecutivo estatal.

PODRÍA DECIRSE que aún estaba caliente la sangre de los sacerdotes Iván Añorve Jaimes y Germaín Muñiz García, que la madrugada del lunes más reciente fueron asesinados en una carretera de Guerrero, cuando funcionarios y algunos medios de comunicación se apresuraban a denigrar la imagen de los dos curas, asegurando que tenían nexos con personas del crimen organizado. El obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, salió al paso de esas versiones y explicó por qué los sacerdotes ultimados aparecen en algunas fotos con delincuentes. Guerrero es el estado que presenta la cifra más alta de homicidios del país, con 2 mil 876 de ellos en 2017. Así que el obispo Rangel ha tenido que dialogar con jefes criminales para que no le maten a sus sacerdotes y a sus religiosas. Quienes denigran a los curas fingen no entender que en un estado prácticamente sin ley, sobre todo lejos de la capital, es indispensable tratar de caerles bien a los criminales si quiere uno realizar su trabajo sin perder la vida. Nada nuevo.

 

Por Gínder Peraza

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