Segunda Plana

HACE MÁS O MENOS minuto de hoy lunes empezó el período de silencio electoral entre la precampaña y la campaña, y que incluye hasta el 29 de marzo. Hay quienes coinciden en que los objetivos originales de la precampaña se desvirtuaron un tanto, pues los mensajes de los precandidatos debían llegar únicamente a sus compañeros de partido. Como sea, el período que empezó hoy es buena oportunidad para ensayar un balance de lo que hemos visto y empezar a formar un criterio con miras a nuestra decisión del 1 de julio. Falta todo lo que podrá verse y escucharse en el período formal de campaña, pero hay tres cosas básicas que pueden, creemos, afirmarse desde ahora: 1) en Yucatán nada cambiará respecto a que la lucha principal seguirá siendo entre los dos partidos grandes; 2) el candidato más fuerte será el que proyecte una imagen más cálida y cercana a los ciudadanos, y a la vez sepa convencer de que es la persona indicada para continuar el positivo esfuerzo en que está inmerso el estado; y 3) los candidatos independientes tendrán poco éxito, y si acaso servirán para dividir el voto.

LA DISPUTA ENTRE dos grupos de habitantes de Telchac Puerto, cada uno de los cuales destruyó una vivienda propiedad de sus rivales, es sólo la punta del iceberg de un asunto que se presenta en diversas partes del estado, pero sobre todo en la costa, y que es el de la lucha por la propiedad de terrenos que no están debidamente legalizados. La presión demográfica y la necesidad de contar con las tierras que se requieren para establecer los proyectos e inversiones que por fortuna siguen llegando a la entidad son dos elementos que agravan las disputas de ese tipo. Los casos se complican por la injerencia de funcionarios o políticos de los tres niveles de gobierno, y hasta de “influyentes” que, como en Telchac, sienten que pueden recurrir a la violencia sin recibir castigo. El tema es complicado pero una cosa es clara: urge contar con una justicia más eficiente en los temas agrarios y prediales, y depurar de una vez el aparato legal que se encarga de esos casos, para eliminar a los malos elementos que venden sus decisiones, aun sabiendo que generan riesgos de enfrentamientos sociales.

 

Por Gínder Peraza

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