Segunda Plana

NADA NUEVO LE digo si le señaló que estamos inmersos en una avalancha de mensajes de proselitismo político que tiene como objetivo captar nuestras simpatías, o empujar nuestra voluntad para que no votemos por alguien el 1 de julio. La saturación de spots es tal que seguramente habrá muchos casos en que quienes pagan esos mensajes logren el efecto contrario, es decir, el rechazo en vez de la aceptación. Pero hay cosas rescatables en ese alud de mensajes, como un video que circula por redes sociales en el que un hombre hace coherente argumentación de por qué los ciudadanos deben exigirles a los políticos que cumplan sus promesas si llegan al poder. Dos cosas importantes por lo menos se pueden rescatar de ese mensaje: primero, que los programas asistencialistas parecen tener como objetivo perpetuar la pobreza de quienes supuestamente benefician, y segundo, que los sistemas de salud y de educación, por lo menos, que crean o impulsan los gobernantes o políticos son para sus electores, no para ellos, que se atienden en hospitales privados y envían a sus hijos a escuelas particulares. ¿Le parecen ciertos o falsos estos argumentos? Analícelo usted.

EN ESTA COLUMNA subrayábamos ayer la importancia de proteger la integridad de las familias, y ponderábamos el trabajo que al respecto realiza la ANSPAC. Pues bien, en la misma sintonía el precandidato del PRI a la gubernatura, Mauricio Sahuí Rivero, declaró en visita a Peto que “cuando vemos al estado como a nuestra gran familia, estamos pensando en su felicidad, la seguridad y calidad de vida, y es la visión con la que estamos construyendo este proyecto”. Hijo de un matrimonio de maestros, casado y padre de tres hijos, Sahuí Rivero menciona con frecuencia la importancia que él, como una gran mayoría de yucatecos, le da a la familia. Como fuerte aspirante a jefe del Ejecutivo estatal, sabe desde luego que tendría que gobernar para todos sin distinción, pero para muchos ciudadanos es muy importante escuchar los conceptos que externa acerca de los valores familiares, cuya preservación, y rescate en su caso, son de vital importancia para continuar construyendo un Yucatán próspero y con oportunidades para todos.

 

Por Gínder Peraza

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