SEGUNDA PLANA – PUNTO MEDIO

SON CORRECTOS y loables los llamados que desde diversos frentes se hacen para que la actual precampaña o la campaña electoral se realicen con respeto entre los contendientes, sin recurrir a la llamada guerra sucia, que no es otra cosa que escarbar en la vida personal de cualquier candidato para sacar los trapos sucios que él o ella traten de esconder. La política no debería incluir la denigración personal, pero para bien o para mal no sólo la incluye, sino que los actores utilizan ese recurso con frecuencia. Hay una cosa que, pese a todo, tiene que dejarse muy en claro: El político no puede pedirles a los ciudadanos a los que quiere gobernar que no se metan en su vida privada, porque el mismo político que es capaz, por ejemplo, de jurarle lealtad a una mujer para casarse con ella, es el mismo que sería capaz también de jurar de frente a los ciudadanos que su único objetivo es procurar el bien de éstos. Dicho de otro modo, un individuo no puede dividirse para ser por un lado buen político y por el otro una mala persona. La integridad personal que tanta falta hace en el servicio público debe ser una cualidad que se exija a todos los que viven de nuestros impuestos.
LA TRAICIÓN que cometió Javier Duarte cuando ocupó la gubernatura de Veracruz y desvió cuantiosas sumas de dinero en su provecho nos duele profundamente porque lastimó nuestro prestigio, declaró este domingo en el puerto jarocho el precandidato a la Presidencia José Antonio Meade Kuribreña. Sin dudar de lo lastimado que se sienta el abanderado tricolor, hay que puntualizar que la corrupción traducida en el robo de los recursos de la nación les duele a todos los mexicanos, porque cuando un político roba un peso ó 100 millones le está arrebatando a sus compatriotas el derecho que tienen de contar con suficientes escuelas, hospitales, viviendas de interés social, carreteras, centros de capacitación laboral y un largo etcétera. Y el daño es mayor sobre los pobres, ésos que son más del 50% de la población según las cifras oficiales. Todos los candidatos a la Presidencia juran ahora que combatirán la corrupción y la impunidad: hay que cruzar los dedos por que así sea, para bien de todos…

 

Por Gínder Peraza

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