Segunda Plana – Punto Medio

EN POCO MÁS de mil caracteres tratemos de aportar algo al tema del exgobernador de Quintana Roo Roberto Borge Angulo, específicamente en lo relativo a la más reciente noticia sobre su caso, que dice que la PGR ahora lo acusa sólo de presunto lavado de dinero y desfalco al erario de su estado, descartando el peculado electoral que se le atribuía por un estimado de más de 200 mdp. Los montos de los desvíos que se le atribuyen a Borge rondarían los 2,000 mdp. Y sobre el caso del peculado electoral ahora descartado, reportes periodísticos señalan que la Fepade tenía conocimiento de eso desde 2016, pero nada hizo, evidenciando una vez más la complicidad de diversas dependencias federales en los latrocinios que protagonizan gobernadores. Pero hay algo tal vez más preocupante: Si usted llega a averiguar un poco en Chetumal, la capital quintanarroense, verá que media ciudad sabía o sabe que los políticos estaban robando el dinero público, y nadie o casi nadie decía nada, en algo similar a lo que ocurrió cuando era gobernador Mario Villanueva Madrid. ¿Conoce Ud. la quizás injusta frase que afirma que la corrupción somos todos?
EN ESTADOS UNIDOS los periódicos impresos son muy cuidadosos de su prestigio, porque de éste viven básicamente, así que cuando dicen que la burra es parda es porque tienen los pelos en la mano. Por eso no debe dejar de preocuparnos que The New York Times haya afirmado en reciente reportaje que la inestable y precaria seguridad en la que viven algunas ciudades de México que han sido severamente golpeadas por la violencia tiene su origen en el arraigo que la corrupción tiene en la clase política, un factor que es “el principal de los males relacionados con la inseguridad en el país”. Muchos han dicho antes lo mismo: que, en un claro círculo vicioso, la corrupción engendra desorden, éste causa el relajamiento del imperio de la ley, lo que favorece la violencia y la impunidad, y de ahí vamos de vuelta a la corrupción. Por eso no deben echarse en saco roto las advertencias sobre la creciente presencia del narcomenudeo en los municipios del interior de nuestro estado. Ésa puede ser la rendija por donde se cuele aquel círculo vicioso.

 

Por Gínder Peraza

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