Una clave para la sustentabilidad

 

El matrimonio igualitario es un tema que se ha debatido y estudiado desde diferentes aristas y perspectivas de la sociedad, que van desde la liberal hasta la ultraconservadora, de mitines políticos, a marchas, protestas y camiones con slogans; pero ha sido poco conectado con el término de sustentabilidad. Parecería que ambos conceptos son completamente diferentes, pero están estrechamente ligados.

Para que un sistema logre ser sustentable, además de la parte ambiental, necesita factores de ámbitos culturales, sociales y económicos que armónicamente conjugados traigan como resultados una sociedad equitativa, viable, y aceptable, que logre reflejar y mejorar toda actividad humana. Toda experiencia humana puede llegar a ser sustentable, desde los negocios, el turismo, hasta sistemas que abarquen a la sociedad.

Pero nuestra realidad es otra. No es un secreto que vivimos en país antítesis de la sustentabilidad. Contaminamos y terminamos de manera voraz áreas naturales, tenemos una marcada polarización económica, y vivimos actualmente una conocida crisis de seguridad nacional, entre muchas otras graves problemáticas. México es un estado fallido. México le falla a sus ciudadanos, nos falla a todos; pero aún más el estado le falla a los pobres, a los estudiantes, a las madres solteras, a los jóvenes, a las víctimas de la violencia, a los inmigrantes, discapacitados y, por supuesto, a los hombres y mujeres homosexuales.

México falla porque es un estado corrupto. La corrupción de las instituciones del estado que son negligentes al responder dejan a todos los ciudadanos con recursos limitados. Amenazas políticas, conflictos violentos, la crisis de la salud pública, daños ambientales, delincuencia y la discriminación se suman a la vulnerabilidad individual y de la comunidad. Toda aquella ley que directa e indirectamente discrimine social e institucionalmente a un ciudadano mexicano, nos afecta y amenaza a todos.

Helen Clark, exprimer ministro de Nueva Zelanda y actual administradora del Programa de Desarrollo para las Naciones Unidas, conocida como PNUD (o UNDP, por sus siglas en inglés) declaró que la inclusión de los hombres y mujeres homosexuales, bisexuales, transgénero e intersexuales es una base fundamental para el desarrollo sustentable y para los derechos humanos universales.

El Banco Mundial en una reciente evaluación acerca de los impactos que trae la homofobia en la India, demostró que la discriminación le genera a este país pérdidas de aproximadamente 1.9 billones de dólares americanos cada año, aproximadamente el 1.7% del PIB, a causa de problemas de depresión, migración, baja en la productividad, etc. Esto es una muestra de que la discriminación es insostenible en una sociedad que busca la sustentabilidad.

Necesitamos, como ciudadanos, exigir derechos en términos absolutos. Exigir servidores públicos enteros, policías honestos, educación de calidad, trabajo bien remunerado, seguridad pública, más y mejores espacios culturales, competencia justa, mejores accesos para personas con discapacidad, matrimonio igualitario, entre muchas otras. Al construir sobre la base de la sustentabilidad, se crea un estado resiliente, que reduce vulnerabilidades y unifica. Los derechos humanos no son derechos especiales o para grupos diferentes, son pertenecientes a todos. Si falla para uno, falla para todos.

Por Silvia Carrillo Jiménez*

eduardoanconab@hotmail.com

* Jefa del Departamento de Fomento Turístico de Valladolid y Maestra en Desarrollo Sustentable y Turismo

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