2021 ¿Peor?

Armando Escalante
Periodista y analista político

Quienes ven más allá de sus narices, se despojan de falsos sentimientos optimistas y asumen posturas documentadamente realistas, ajenas a la ilusión, saben identificar muy bien qué nos depara este 2021. Hay sobradas razones, circunstancias y hechos que nos muestran el camino que seguirá este nuevo año, con toda seguridad, a juzgar por los factores que parecen no cambiar ese destino. Ni la pandemia, ni el creciente desempleo, ni la inseguridad, ni la enorme crisis económica en que Morena (el partido propiedad de López) ha metido a todos los gobiernos del país con sus irracionales recortes presupuestales, son razones suficientes para que la gente abra los ojos. Y eso de entrada augura un mal 2021.

Los pocos o muchos mexicanos que engañados por el discurso presidencial —divisor y polarizante—, optaron por darle su voto y ahora se arrepienten, no son más que esa enorme masa inconsecuente que ha cerrado los ojos y oídos a la realidad que se nos viene encima. No hay forma que razonen, prefieren descalificar a los críticos siguiendo el guión perverso y maniqueo que les inculca aquel en sus ataques mañaneros, donde suele denostar y calumniar a reporteros y medios de comunicación así como mentir cuando se le pregunta sobre cualquier tema de corrupción en su administración.

Este 2021 no tiene por qué ser mejor; al contrario, sería peor que el 2020 que dejamos porque este es un año electoral, en el que López ya ha comenzado a hacer lo que sabe hacer mejor: grillar, politiquear y mentir. De hecho esta semana está mintiendo (más que nunca) en el tema de las vacunas, que todos hemos visto comienzan a aplicarse con favoritismo, en forma no coordinada y menos organizada pese a que aseguró lo contrario.

No tiene por qué ser mejor tampoco porque las autoridades emanadas de todos los partidos, seguirán atemorizadas frente al actuar impositivo y no dejan de cometer errores elementales, como sucede en Yucatán, como si el horno estuviera para bollos, enojando a la gente con temas muy sensibles y delicados que dividen más.

Y 2021 tampoco puede ser mejor porque el tabasqueño ya anunció que se despachará con la cuchara grande gracias a los presupuestos mal utilizados en una “mini refinería” ($45,050 millones), un “mini aeropuerto” militar ($38,646 millones) y para el absurdo, inútil e innecesario ”tren maya” ($41,852 millones). Sobra decir que esos altos fondos —de los impuestos— son superiores en todos los casos a lo destinado para adquirir vacunas contra la pandemia, que tendrá apenas $32 mil millones, suma que incluso podría ser menor, como veremos a lo largo del año.

Así las cosas, la sugerencia es que todos vayamos siendo menos candorosos y más objetivos, porque esto se pondrá peor; les recuerdo que la pandemia sigue y que los contagiados, hospitalizados y muertos se mantienen con una tendencia a crecer, mientras abrigamos la fría esperanza de conseguir alguna dosis, de preferencia pagada, donde sea.

México se juega el futuro de dos décadas por lo menos, si la gente no comprende que para que López Obrador sea un buen presidente, debe tener contrapesos. Solo con un equilibrio de poder podría salir adelante ya que ahora actúa en forma arbitraria e impune, sin medir las consecuencias.

El xix.— Cuando el presidente se dé cuenta que morirán miles de mexicanos por su obstinada, terca necedad de impedir que los gobiernos estatales y las instituciones privadas adquieran vacunas, tal vez rectifique y deje que los laboratorios fabricantes las comercialicen en todo México y que los gobiernos de los estados las puedan adquirir y hacer llegar a tanta gente que la necesita. Esperemos que no sea muy tarde.

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