Playas verdes contra el calentamiento global

Existe una gran cantidad de científicos que coinciden en afirmar que la causa de las actuales alteraciones del clima de la Tierra (cambio climático) es la emisión, como resultado de la actividad humana, de una serie de ‘gases de efecto invernadero’, que  aumentan la capacidad de la atmósfera terrestre para retener calor, originando el fenómeno del calentamiento global.

Es grande la cantidad de iniciativas destinadas a extraer de la atmósfera el dióxido de carbono (CO2), considerado como el principal gas de ‘efecto invernadero’: desde la reforestación a gran escala, hasta los acuerdos internacionales, pasando por diversas tecnologías de ingeniería climática.

Una de las más recientes es el Proyecto Vesta (PV)(https://projectvesta.org) consistente en acelerar uno de los procesos naturales, mediante el cual la Tierra retira el CO2 de la atmósfera, moliendo y sembrando sobre la arena de las playas, un mineral verde denominado olivina, para que las olas lo descompongan iniciando un proceso que extrae el CO2 del aire.

Este proceso se llama meteorización, es la descomposición de las rocas por contacto con el CO2 del aire, el agua y los organismos oceánicos, que durante miles de millones de años ha servido para capturar el CO2 liberado por la actividad volcánica, manteniendo en equilibrio la presencia de este gas en la atmosfera, que ahora está desequilibrada por la actividad humana e industrial.

PV se propone activar este proceso natural distribuyendo olivina, roca volcánica que se meteoriza muy rápido y que es abundante en el planeta, en playas y zonas ecuatoriales.

REEQUILIBRANDO LA ATMÓSFERA Y LOS OCÉANOS

Esta reacción química produce una solución alcalina que desacidifica el océano,  beneficiando la vida marina, según apuntaron.

El plan de PV para eliminar el CO2 a escala global, abarca cinco fases que comienzan con pruebas piloto de ‘siembra’ de olivina en pequeñas playas para demostrar la seguridad de este mineral y la efectividad del proceso, hasta su despliegue en las costas de países de todo el mundo.

Esta innovadora iniciativa ha surgido del grupo de expertos medioambientales Climitigation (https://climitigation.org) y comenzará a ensayarse en una playa del Caribe.

Esta organización sin fines de lucro  aspira a ayudar a revertir el cambio climático “convirtiendo millones de toneladas de dióxido de carbono en roca”, según Tom Green, director ejecutivo del Proyecto Vesta.

La idea básica del proyecto consiste en acelerar un proceso geológico natural que normalmente tiene lugar muy lentamente, a lo largo de millones de años, denominado meteorización y que consiste en la descomposición de las rocas por su contacto con el CO2, el agua y los organismos oceánicos.

Cuando la lluvia cae sobre las rocas volcánicas, éstas se disuelven parcialmente y se desencadena una reacción química que extrae el CO2 de la atmósfera y lo transforma en el material alcalino que utilizan en el agua los corales, las diatomeas y otros seres marinos para construir sus esqueletos y caparazones, y que finalmente se convierte en piedra caliza el fondo oceánico.

Moler la olivina y sembrarla en las playas donde las olas pueden descomponer este mineral en mayor medida, puede desencadenar y acelerar la misma meteorización que extrae el CO2 del aire, según Green.

Esta tecnología tiene potencial a gran escala para revertir el cambio climático pero hasta ahora había recibido poca inversión, según Climitigation, y ahora Proyecto Vesta está recabando financiación para efectuar realizar sus primeros experimentos.

PRUEBA PILOTO EN PLAYAS CARIBEÑAS

“El proceso comenzará a probarse en dos calas de una isla caribeña próximas entre sí. Una de las playas será sembrada con olivina,  mientras que la otra permanecerá sin tratamiento, para después comparar los resultados en ambos entornos costeros”, ha revelado Green a la revista Fast Company.    

Este estudio piloto analizará los posibles impactos de propagar la olivina, que puede contener níquel, en playas donde no existiría de forma natural, señalaron.

Green señaló que el níquel liberado en el agua no está biodisponible (no puede penetrar en los tejidos de los seres vivos)  por lo que no debería afectar a las especies marinas.

“Incluso es posible que este proceso las beneficie, ya que el material alcalino producido por la meteorización de las rocas ayuda a combatir la acidificación de los océanos, causada por el exceso de CO2”, apuntó Green.

PV prevé que el olivino se pueda extraer y llevar a las playas a un costo de 10 dólares por tonelada de CO2 capturado y que las olas del mar hagan el resto del trabajo de manera natural.

Green indicó que, si los ensayos confirman que este proceso funciona, se calcula que la distribución de olivina en menos del 2% de las playas y aguas tropicales poco profundas de las plataformas marinas del mundo,  sería suficiente para capturar el 100% de las emisiones humanas de CO2.

La olivina abunda en el manto superior terrestres, donde hay suficientes reservas de este mineral para que la Tierra pueda recuperar sus niveles preindustriales  de CO2 atmosférico, aplicando la propuesta de PV, según esta entidad, que recalca que  extraer y moler este mineral tiene unos costos asumibles.

Texto y foto: EFE

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