A ocuparse de la diabetes infantil

Aunque en México no existan cifras exactas de cuántos casos de diabetes  infantil existen, ese padecimiento en el Tipo 2 es más notorio en la actualidad, sobre todo en niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad, situación que antes no se veía, comenta Patricia Mehner Karam, miembro del Consejo Nacional de Educadores en Diabetes, A.C. (Coned).

―Antes teníamos niños y adolescentes con diabetes Tipo 1, pero la  Tipo 2 nos da complicaciones en el tratamiento, pues los fármacos que deben utilizar no están probados ni en niños ni en adolescentes ―precisó.

El tratamiento como primera opción es la insulina; sin embargo, no todos los papás quieren utilizarla. En caso que el menor no reciba un tratamiento adecuado, las consecuencias serían las mismas que las de un adulto con ese padecimiento, cuyo “desenlace final es casi siempre el infarto”.

Punto Medio entrevistó a Patricia Mehner, educadora en diabetes certificada, quien habló del panorama de la infantil y la importancia de prevenir la enfermedad. “Lo primero que tenemos que hacer son cambios al estilo de vida: dieta correcta y activación física”.

―Educación, educación y educación. No solamente como parte del tratamiento si no es el tratamiento mismo, sobre todo en la prevención, es ahí donde más tenemos que apostar ―abundó.

Solución al problema

Si bien cada año se forman más educadores en diabetes, la sociedad deja toda la responsabilidad a los gobiernos federales, estatales y municipales, cuando ellos pueden aportar en la solución al problema.

―Si algún familiar de línea directa tiene diabetes, a toda la familia se le debe hacer un escaneo anual, pero la gente no lo hace porque no lo sabe o tiene miedo.  Puedes vivir contento con los ojos cerrados a hacer algo para cuidarme ―comentó.

La función del educador en diabetes, al conocer el contexto de la historia natural del mal Tipo 2,  tiene  la capacidad de prevenir, tener el control de la masa corporal, circunferencia de cintura, la glucosa, lípidos, los triglicéridos.

Sin embargo, la prevención de la diabetes infantil se debe empezar antes que la mujer se embarace y no cuando el bebé llegue a este mundo. Patricia Mehner explicó porque un niño con desnutrición o con sobrepeso puede desarrollar la enfermedad.

―Cuando la mujer se embaraza tiene dos contextos importantes: desnutrición u obesidad. En cualquiera de los dos casos generan epigenéticamente marcadores para el bebé, el embrión o feto corra el riesgo de desarrollar la diabetes ―.

―Si la mujer no recibe los nutrientes correctos cuando está en gestación o sí los recibe en exceso puede tener a un niño con bajo peso al nacer o con sobrepeso. Cualquiera de los dos extremos pone en riesgo a estos niños para desarrollar diabetes ―.

―Aunque parezca ilógico, un niño con desnutrición podría ser diabético. Una vez al tener esos genes, si el estilo de vida del menor no es el correcto, no come balanceadamente y no hace ejercicio, desarrollará  sobrepeso y después diabetes ―expuso.

Sobrepeso y la diabetes

La relación del sobrepeso con la diabetes comienza cuando la insulina y lectina, dos hormonas muy importantes para la regulación de los alimentos, empiezan a tener cierta resistencia en el metabolismo.

―Sobre todo, la resistencia a la insulina generará mayor rechazo a la obesidad. La insulina es una hormona de síntesis. Entonces, tratas de cuidarte pero no puedes porque las hormonas no te lo permiten ―comentó la entrevistada.

Al no haber una alimentación balanceada ni actividad física se ocasiona que la grasa corporal se almacene.

Cuando se diagnostica la enfermedad, ya pudieron pasar varios años en las que el niño presente un cuadro de prediabetes como intolerancia a la lactosa y resistencia a la insulina.

Una vez realizado el diagnóstico el paciente presenta complicaciones cardiovasculares, problemas en el corazón,  en el intestino, los miembros inferiores, cerebro, riñones y pérdida en la vista.

Patricia Mehner exhorta a los papás estar al pendiente de los síntomas como mucha sed, ganas constantes de orinar, mucha hambre y pérdida de peso, sobretodo esta última.

―Los papás empiezan a ver como algo normal la pérdida de peso, que atribuyen a la actividad física,  pero es porque su cuerpo ya trae la glucosa con encimas muy elevadas, entonces no tiene energía adentro de las células. En consecuencia, el organismo, para protegerse o para poder vivir, toma los depósitos de la grasa corporal. Es una pérdida de peso patológica ―explicó.

Después del diagnóstico se tiene que medir pérdida de peso sostenida, “monitorear que se pierda grasa corporal, porque hay dietas, que por hacerlas rápidas se empieza a perder agua o músculo y nosotros necesitamos el músculo para tener más gasto energético porque la manera en cómo se controlará mi peso es mejor”.

―Por eso la insistencia de la actividad física, no sólo para el beneficio cardiovascular sino también el control de peso, resistencia de insulina y no dejar que los depósitos de grasa generen niveles elevados de lectina y una serie de factores que pueden favorecer las complicaciones que no duelen pero existen, como la infalamación ―abundó.

Irbin Flores Palomino

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