Alma de niño

Por Roberto Dorantes

En verdad os digo que si no os convertís y hacéis sencillos como a los niños, no entraréis en el reino de los cielos. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, ése será el mayor en el reino de los cielos. (Mat. 18,3-4)

¿Qué cualidades tienen los niños que el mismo Jesús nos pide que seamos como niños?, la característica principal de la infancia es la inocencia, equivale a decir la ausencia del mal. El niño por naturaleza es alegre, su principal pensamiento es jugar, con sus acciones no piensa en lastimar a nadie, todo lo toma a la ligera, no se siente ofendido por las acciones de los demás, su mundo gira alrededor de sus padres y sus hermanos.

No conoce la envidia, no le desea mal a nadie, ni siente celos por los objetos materiales de los demás.

Por su inocencia tiene una especial inclinación hacia Dios, un niño si le enseñas a orar hará oración, si le enseñas que Dios existe en ningún momento dudará o negará su existencia.

La sencillez es sinónimo de humildad, no pretende ser más que los demás, actúa sin pretensiones, no conoce las distinciones hechas por las riquezas, el niño se alegra con la ropa que le pongas sin pedir alguna marca en especial, le da lo mismo comer en cualquier lugar, no conoce de restaurantes exclusivos ni se vanagloria por ir a ellos, es feliz por comer, independientemente el plato donde le sirvas.

Humillarse no es una señal de debilidad, este verbo no es peyorativo, se dice humillarse con el sufijo se, porque es una actitud propia hacia los demás, es decir, no considerarse mejor que los demás, ni despreciar a los demás, el sabernos que somos hijos de Dios, es decir todos somos iguales ante Dios independientemente la cuna donde nacimos. La inclinación de ayudar a los demás sin esperar algún beneficio a cambio sino simplemente la recompensa de hacer el bien.

El cuidar de nuestro niño interior es una tarea diaria, el procurar conservar las cualidades en nuestra vida adulta, hará que permanezcamos con alma de niño y vivir con alegría cada día de nuestras vidas.

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