¡Amate! di “no”

Hoy es un magnífico día y así es para mí. Gracias por una nueva oportunidad de estar aquí y ahora compartiendo nuevamente algo que te podrá ser de provecho en tu vida, así como es en la mía.

Culturalmente y gramáticamente entendemos la palabra NO con una distinción negativa. En la gran mayoría de los casos, los padres no enseñan a los niños a decir NO. Todo lo contrario, cuando alguien te pide un favor o incluso cuando alguien te da una orden, no estás programado para decir NO, sino al revés. ¿Por qué? Porque rechazar una solicitud o no atender una orden es de “mala” educación, no es correcto. Incluso es falta de respeto. En caso de no realizar lo que se te pide de manera amable o de manera obligada, entonces entra en automático tu creencia de que “no” eres buena persona, de que “no” eres una persona amable, responsable, atenta, comprensiva, que sé yo.

Entonces la persona crece y se crea una imagen de sí mismo de que debe ser buena persona, un adulto correcto, educado, y responsable. Resulta ser que por la creencia de ser esta buena persona, se crece sin aprender a poner límites y atropellar la propia dignidad con tal de ser amables y agradar a los demás. ¿Cuántas veces haz aceptado algo o dicho SI a algo cuando en realidad querías decir NO? Aceptar una solicitud o una orden cuando en realidad dentro de ti quieres decir NO, es faltarte al respeto a ti mismo. No decir NO es comprometer tu dignidad a eso que se te solicitó. ¿Cuántas veces evitas decir NO a algo que está yendo en contra de lo que realmente quieres para ti? Qué esperas para decir: ya no más, hasta aquí llegué, esto ya no lo tolero, ya no quiero esto para mí, etc.

En todo momento tienes el derecho a decir NO. La declaración del NO quiere decir poner límites para ser respetado, por los demás y sobre todo por ti mismo. Seguramente, cuando te comprometes a algo que no quieres al final sales afectado. El resultado no fue exactamente lo que esperabas. Tu desempeño no fue como hubieras querido y al final, seguramente, ni tuviste el reconocimiento que suponías recibir.

En muchos casos evitas ejercer tu derecho a decir no, pues los precios a pagar son muy altos y te da miedo pagar los precios, por lo que aceptas las circunstancias. Por ejemplo, ¿Estás insatisfecho en tu trabajo? ¡RENUNCIA! Pero seguramente no lo harás hasta que no tengas otra opción segura. Mientras tanto vives incomodo, angustiado, de mala gana, insatisfecho, y esto lo aceptas y es tu elección aceptar esta situación. No estás dispuesto a decir que ya estás harto de tu situación y renunciar. Pagar este precio es muy alto para ti. Entonces sigues ahí “esperando” a que salga la oportunidad. Lo mismo con tus relaciones como cuando estas insatisfecho con ellas. Te sientes abusado, vives en desconfianza, con enojo, y todo por no decir “!HASTA AQUÍ LLEGUÉ!” pues no quieres pagar los precios de sentirte sólo, pues lo que no has aprendido es a quererte, quererte lo suficiente como para poner un alto de sentirte maltratado y no amado.

Poner límites a otros y a ti mismo es un acto de amor. Es tenerte dignidad, ser digno de tu propia esencia, el amor. Es respetarte y amarte. Tú elijes hasta dónde vas a aceptar una situación en la cual no estas satisfecho. Tú elijes cuando decir: “NO”.

 

Tú tienes el poder de controlar tu vida… ¡Úsalo!

Luis E. Roche

Coach

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