Apaga y vámonos a Cooperstown

Por César Espadas

Cuando pareceque ya lo hemos visto todo y no podemos presenciar algo más extraordinario, sucede. El martes pasado, el exrelevista panameño Mariano Rivera fue elegido para ingresar al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown obteniendo un 100% de los votos, leyeron bien, fue seleccionado por cada uno de los 425 miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de América.

Luego de protagonizar una excelente carrera vistiendo durante 15 años el uniforme de los Yankees de Nueva York, se convirtió en el primer beisbolista en la historia en ser elegido para la inmortalidad de manera unánime.

Es líder en juegos salvados en la historia con 652 y es considerado uno de los pitchers más dominantes de todos los tiempos, debido principalmente a un lanzamiento que él considera un regalo de Dios por la forma tan inexplicable en que apareció dentro de su repertorio. Con los años, este pitcheo sería considerado como la recta cortada más letal del béisbol.

Finalizó su carrera con una efectividad de 2.21 y fue elegido 13 veces al juego de estrellas. Pero lo que lo llevó a otro nivel, fue su trayectoria en postemporada donde acumuló 42 rescates, con efectividad de 0.70 y consiguió 5 anillos de serie mundial. Por algo fue bautizado como “Apaga y vámonos”, ya que cada vez que entraba a cerrar un juego era imbateable.

Un hombre siempre humilde, admirado hasta por sus rivales, orgullo para los latinos, el pelotero con mejor desempeño a lo largo de la postemporada, el eterno dorsal 42 ahora tiene su sitio en la inmortalidad.

 

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