Aquel dí­a…

En un agujero en la arena vivía un ser. Era pequeñito, muy pequeñito, como los hobbits. Compartía su preciosa vivienda con otro ser tan diminuto como él. Se llamaban Pit y Poe. Resultó que una vez Pit se despistó, andaba curioseando lo que ocurría en un cubo lleno de agua de mar, y acabó perdiéndose…

Él no sabía dónde estaba y se alarmó mucho! Lo que ocurría era que sin darse cuenta se había metido en el bolsillo de los pantalones de un niño. Lo descubrió cuando llegó a su habitación… Y entonces decidió no separarse del pequeño jamás. Estaba aterrado!! Y se ocultó en la camisa del crío…

Salió con él a la calle. Iba escondido detrás del cuello de la camisa. Anduvieron y anduvieron bajo el sol. Qué calor hacía! Y llegaron a un sitio al que parecía que llamaban plaza. El niño se sentó. Y allí comenzó un espectáculo de ole, de lances hermosos, de ovaciones y de sensaciones. Era una tarde de toros…
Cartel extremeño: Talavante, Garrido y Posada de Maravillas… Pit disfrutó tantísimo de aquella belleza sensorial y exquisita que ya ni tenía miedo… Aquella noche durmió en la habitaciòn del chiquillo, agotado y feliz. A la mañana siguiente se ocultó en la gorra del muchacho cuando comprendió que regresaba a la playa. Desde allí, en el arenal, buscó su hogar…

Y relató toda su aventura a Poe… Qué bonitas cosas había vivido! Qué bello era un capote! Qué bien sonaba la música…

Y entre los dos seres convocaron una reuniòn en su aldea. Y los más viejos del lugar acordaron comprar libros taurinos, para aprender. Y le llamaron a una calle Manoletina…
En homenaje a El Hobbit. Dedicado a los niños, grande su imaginación! Dedicado a los que aman el toreo. Dedicado a los que descubren el toreo y lo respetan y aprecian. Dedicado a Talavante, Garrido, Posada de Maravillas y Extremadura. Dedicado a Luisito

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