Blue Monday, Red Tuesday

Por Renata Millet

Prendí la radio hoy y escuché a la locutora decir que este era el día más triste del año. Pensé que los motivos que daría incluirían a la explosión del ducto en hidalgo, la elección del gobernador interino en Puebla, y los otros muchos motivos que hay para que sea un lunes triste. Resulto que no fue ninguno.

El termino original es “Blue Monday” y su traducción es “lunes triste”. Fue creada por Arnold Cliff, un psicólogo que formuló una ecuación para determinar qué día sería el más triste, ponderando factores que eran fuente recurrente de tristeza entre sus pacientes. Esta “investigación” (no sé si se le puede llamar así por las numerosas críticas que ha recibido) fue financiada por una empresa llamada Sky Travel que utilizó los “resultados” de esta para lanzar una campaña publicitaria.

“… pero en realidad no hay sustento científico que demuestre que la fórmula sirve” dijo la locutora “sin embargo, les diremos las cosas que contempla esta fórmula: en este día ya se les olvidaron los propósitos de año nuevo, la cartera todavía no se repone de los gastos realizados por las fiestas, empieza de nuevo la rutina y se deja de convivir a los seres queridos, además de ser fechas de días nublados y lluviosos”.

No sé si todos ya habían escuchado el término y solo yo, que vivo en las nubes, lo tenía fuera del radar. Sin embargo, me sorprendió mucho todo lo que la locutora dijo. Sé que mucho de lo que hablan los programas de radio son los trend topics del momento, es decir, los temas de moda. El “Blue Monday” así como otras festividades como el 14 de febrero, día de la madre, navidad, etc. son utilizadas para generar mercadotecnia que venda.

Creo que lo que más me llamó la atención fue la aclaración de que la formula no tenía evidencia empírica, pero aun así decir qué era lo que contemplaba esta. Se parece a la mayoría de las conversaciones que tenemos: la mayoría de las veces no nos manejamos todos los datos actualizados y exactos cuando discutimos, por lo que para convencer al otro apelamos a la razón y a lo razonable. O al menos creo que eso deberíamos hacer.

La realidad es que la evidencia empírica puede ser igual de mala o peor que la falta de evidencia, si el proceso para obtenerla está mal hecho o si la muestra no es suficiente. Pero ¿existe algún manual donde podamos consultar qué procedimiento es el mejor para qué problema o experimento sobre el cual no se esté en desacuerdo? Si lo han encontrado, que me lo muestren, porque un consenso absoluto no hay.

El rigor científico se basa en un consenso y la verdad científica también. Conforme pasa el tiempo los paradigmas bajo los cuales estos trabajan van cambiando, y por lo tanto lo aceptado también.

Pareciera entonces que apelamos cada vez más a los datos y menos al sentido común, la razón y lo razonable; sin darnos cuenta de que, para tener una certera interpretación de los primeros y un correcto uso de ellos, necesitamos las otras tres.

No es dejar la evidencia y los mecanismos a un lado y regresar a (como parece a veces se esta volviendo a hacer) la era de la arbitrariedad sobre lo que está bien o mal y lo que funciona o no. Sin embargo, es necesario abrir ese espacio para cuestionar los mecanismos y los fines a los que estos llevan, para ver si es ahí a donde queremos llegar.

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