La historia del Callejón de Cabo Piña

El nombre que algún tiempo recibió el ahora Callejón del Congreso se debe a un héroe anónimo que participó en la Guerra de Castas luchando contra los mayas

¿Sabía usted que el Callejón del Congreso en algún momento llevó el nombre del Callejón del Cabo Piña?

Pero, ¿quién fue este personaje?, se preguntará usted, y hurgando en la historia resulta que este héroe casi desconocido participó en la Guerra de Castas luchando contra los mayas, y este fue el sitio en el que mantuvieron durante 50 días a la población de Tihosuco, a la que ingresaba una y otra vez para mantener con sus mensajes positivos y en los que aseguraban pronto socorro de las asediadas tropas.

El 3 de agosto de 1866 inició el sitio a esta población que actualmente es parte del estado de Quintana Roo. El cabo Piña era parte del batallón que el teniente coronel Daniel Traconis tenía bajo su mando con la encomienda de liberar a la población de Tihosuco, y mientras se esperaba el auxilio del general Felipe Navarrete, la tropa resistía los embates mientras que el Cabo Piña había logrado atravesar la línea de los sitiadores e internarse a la población, donde con sus palabras afirmaban la seguridad de un pronto socorro.

Es por esta razón que el historiador Juan Francisco Molina Solís lo describe como un hombre intrépido y sagaz, mientras que Luis Ramírez Aznar escribe sobre este personaje y su papel en dicha batalla:

“Aquel valiente y hábil mensajero que entraba y salía de Tihosuco durante esos 50 días fatales sin ser visto por los astutos indígenas jugó un papel muy singular en esa jornada, sobre todo por haber mantenido, con sus idas y vueltas, la ecuanimidad y el optimismo de las asediadas tropas”.

Y es que según el mismo autor, la situación de los sitiados durante esos días fue desesperada al grado que tuvieron que comer carnes de caballos, mulas y perros para sobrevivir.

Fue el 15 de septiembre de ese mismo año cuando las tropas de Teodosio Canto y Feliciano Padilla iniciaron el ataque que, tras 9 días, logró romper el sitio sorprendiendo a los sublevados mayas por la retaguardia.

El sitio de Tihosuco se levantó el 23 de septiembre de 1866 y la resistencia indígena tuvo que escapar a Chan Santa Cruz, actualmente la ciudad de Felipe Carrillo Puerto en Quintana Roo.

Sobre lo que ocurrió con el humilde Cabo Piña, éste tuvo un destino trágico, ya que durante la lucha entre republicanos e imperiales ocurridas al año siguiente en Tihosuco, el cabo, que estaba enlistado con los imperiales, fue aprehendido y fusilado.

Las tropas defensoras hicieron entrada triunfal a Mérida y fueron recibidas con gran entusiasmo el 18 de octubre con vivas.

¡Vivan los héroes de Tihosuco!, ¡viva Padilla!, ¡viva Canto!  se escuchaba mientras desfilaban por la plaza principal de la ciudad. Las celebraciones incluyeron un gran banquete en la antigua Alameda.

Acerca de qué fue lo que ocurrió con el humilde Cabo Piña, según el mismo Ramírez, tuvo un destino trágico, ya que durante la lucha entre republicanos e imperiales ocurridas al año siguiente en Tihosuco, el cabo, que estaba enlistado con los imperiales, fue aprehendido y fusilado como cualquier enemigo de la República. Un caso triste si se considera que muchos imperialistas miembros de la élite lograron obtener el perdón e incluso siguieron formando parte de la vida política de Yucatán, suerte que no corrió este militar del cual ni siquiera se conoce su nombre.

Para honrar la memoria de aquel casi anónimo héroe fue que se designó en 1906 al callejón del Congreso como “Cabo Piña” y mantuvo este nombre por muchos años.

La Revolución enfrentó a la ciudad a un nuevo cambio de nomenclatura para borrar a las élites que detentaron el poder durante el Porfiriato y en este proceso se incluyó a beneméritos que habían combatido al pueblo maya, como el Cabo Piña. Únicamente sobrevivió institucionalmente la memoria del general Cepeda Peraza, resultado de ser el fundador del Instituto Literario, la actual Universidad Autónoma de Yucatán.

Texto: Manuel Pool

Fotos: Cortesía

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