Calles solitarias y comercios cerrados

Las autoridades no reportan hechos viales graves y fiestas masivas como en el pasado, lo que indica que los meridanos, en particular, se cuidaron de no hacerlas, aunque sí hubo reuniones familiares 

La vorágine de los últimos días previo a la Nochebuena y la Navidad se convirtió ayer viernes en una ciudad solitaria, pues los meridanos, a excepción de algunos que salieron a trabajar, se levantaron tarde como consecuencia de la trasnochada por las reuniones familiares.  

Las autoridades no reportaron hechos viales graves y fiestas masivas como en el pasado, lo que indica que los meridanos, en particular, se cuidaron de hacerlas, aunque sí hubo reuniones familiares.  

De hecho, precisamente esas personas fueron las que este viernes, después de las ocho de mañana, deambularon por las calles de regreso a sus hogares.  

Normalmente se les ve caminar hacia los paraderos de autobuses y luego de varios minutos de fila, abordarlos y dirigirse a las colonias.  

“Yo llegué a las 6 de la mañana y todo estaba muerto, nadie estaba caminando por el centro”, dijo un policía que fue asignado a la plaza principal, enfrente de la Catedral.  

Según el oficial, el movimiento se empezó a reflejar después de las 8 del día, pues a esa hora comenzó la Misa de Navidad, en la Catedral de San Ildefonso.  

Fue alrededor de esa hora cuando comenzaron a caminar algunas personas y dos horas después todavía había pocas en las calles.  

“Disculpe oficial, ¿habrá algún restaurante abierto a esta hora (10 am) y venderán cervezas?”, preguntó un joven al uniformado que estaba vigilando cerca de la Catedral.  

Tras dar algunas indicaciones, el gendarme despachó al ciudadano, quien se alejó para unirse a dos compañeros.  

“Todavía va trasnochado y con aliento alcohólico y quiere seguir la fiesta”, expresó el policía mientras los tres hombres se alejaban rumbo al mercado “Lucas de Gálvez”.  

Lo que también se observó ayer es que las personas que acudieron a las misas de Navidad en la Catedral tenían que cubrir con los requisitos que piden las autoridades, como el uso de gel antibacterial, cubrebocas y la toma de la temperatura.  

Una familia llegó en taxi, se bajó en la puerta principal y entró al recinto, no sin antes cumplir con el protocolo.  

“Si los ama, cuida y protege tu templo y la iglesia”, reza una manta en la entrada del sitio en la que se enumeran las cinco medidas para prevenir el coronavirus adentro, tales como no acudir si tienes el más mínimo síntoma de la enfermedad del COVID-19, desinfectarse las manos, no tomarse de ellas al momento de rezar y de darse la paz, no abrazarse y privilegiar únicamente los gestos desde lejos.  

MERCADOS, TAMBIÉN SIN GENTE  

En un recorrido, Peninsular Punto Medio constató que los comercios que abrieron a las 10 am fueron las farmacias y algunas tiendas de ropa y otras variedades.  

De hecho, en el mercado “Lucas de Gálvez” solo había dos marchantes en la entrada principal sobre la calle del edificio de exCorreos y un puesto de venta de cochinita. En ese mismo pasillo solo dos negocios más estaban abiertos a esa misma hora, uno de ellos era una tortillería.  

Los que sí abrieron fueron las taquerías del mercado San Benito, en donde a esa hora ya había ciudadanos saciando el hambre y la sed con tacos y refrescos.  

También estaban elementos de la Policía de Mérida y trabajadores del Ayuntamiento, principalmente los de limpieza y de recoja de residuos sólidos, que estaban realizando su labor para que los ciudadanos no sufran por la basura en sus visitas a los dos centros de abasto y comercio.  

Igualmente se vieron a empleados municipales que limpiaron en general la Plaza Grande y quitaron los restos de una palmera que se cayó por los vientos del Frente Frío 23, que el jueves derribó árboles en varias partes del norte de Mérida, algunos municipios y en las costas de Yucatán.  

En el caso de la palmera se llevaron hasta el tronco y sus raíces, pero fue la única que sufrió daños por los vientos que azotaron la capital yucateca.  

Por otra parte, el transporte público comenzó a funcionar desde las 6 am, a cuentagotas, y más tarde ya con más unidades, aunque nunca llegaron al 100 por ciento, tanto por la pandemia como por las reuniones familiares.

Texto y fotos: Esteban Cruz Obando

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