El sabor cubano en el centro histórico

El restaurante refleja la admiración y el cariño que su propietario, Carlos Sánchez, siente por la nación antillana

Visitar el restaurante Casa Cuba es toda una experiencia que nos remonta al ambiente, la música y los sabores de La Habana Vieja, sin salir de la Blanca Mérida.

Ubicado en el local que ocupaba la Lotería Nacional, en la calle 62 entre 51 y 53, del centro de la ciudad, este restaurante refleja la admiración y el cariño que su propietario, Carlos Sánchez, siente por la nación antillana, de la que se ha convertido en uno de sus principales promotores culturales.

Desde hace varios años, en su calidad de presidente de los jóvenes empresarios de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Carlos visitó Cuba, y en lugar de tratar de venderle productos mexicanos, se interesó por promocionar todo lo que se elabora en la isla, lo que incluyó, por supuesto, a músicos, cantantes y hasta espectáculos de guiñol que llevó en gira por diversos escenarios de nuestro país.

En la carta observamos que ofrecen no solamente platillos cubanos, ya que también hay otros muy representativos de la cocina criolla, y esto, nos explica Carlos, tiene una razón especial.

“Por la pandemia, muchos restaurantes que tenían en la variedad músicos cubanos, cerraron sus puertas, por lo que a muchos integrantes de esas agrupaciones se dedicaron a preparar y vender comida cubana en sus hogares, por lo que decidimos modificar el menú para no hacerles competencia y que también nuestros comensales sigan visitándonos sabiendo que van a encontrar algo diferente con nosotros”, explicó el entrevistado, quien destaca que todo su equipo de trabajo, desde el chef hasta los meseros, son originarios de Cuba.

“Por eso, cuando el público nos visita, tiene la certeza de que está comiendo auténtica comida cubana, con las mismas recetas que se preparan en cualquier casa, por eso decidimos que el restaurante se llame también ‘Casa Cuba’”, explica Carlos mientras que a la mesa llega un platillo muy tradicional.

Se trata de carne de res frita con arroz congrí acompañado de sus rebanadas de plátano maduro junto una salita de chiles de la autoría del chef de la casa Ernesto Rodríguez, el mismo que estuvo en el Restaurante Oriente de La Habana, y quien también prepara otra salsa con pera, piña y limón, que en verdad son algo muy especial, lo mismo que unas bolitas de carne que se sirvieron a manera de entrada.

Este local se ha dado a conocer por las tortas cubanas que se preparan con lomo de cerdo y que, por menos de cien pesos, son de lo más solicitado por la clientela, que puede disfrutar los viernes y sábados de la presentación de música en vivo mientras degusta un auténtico mojito preparado por gente que trabajó en prestigiosos lugares en La Habana.

Pero sin duda que el platillo estrella es el “arroz guajiro”, que lleva lomo de cerdo sobre una cama de arroz congrí, plátanos fritos maduros, pollo, jamón de cerdo ahumado elaborado de manera artesanal y queso gratinado, que se ofrece en porciones suficientes para satisfacer a dos personas y, lo mejor de todo, a un precio muy accesible.

Esto es muy importante, explica la señora Leticia Fernández Ucha, esposa de Carlos y habanera de nacimiento, pues destaca que ningún platillo sobrepasa los 200 pesos dado que la intención es que cada vez venga más público a visitarlos y que conozcan más de la comida y cultura cubana.

En este sentido hay que destacar que en el local se puede observar una amplia exhibición de discos de acetato de diversos artistas cubanos como los Van Van y otros que se han convertido en leyendas musicales, pero también hay unos anaqueles, ubicados justo en la entrada, con una amplia variedad de productos que son de consumo habitual de los cubanos como el jugo de guarapo, los condimentos y, por supuesto, los aromáticos puros cubanos con sus respectivos estuches para protegerlos de la humedad y que conserven su calidad.

El local abre sus puertas de miércoles a domingo desde el mediodía hasta las 10 pm, mientras que la música en vivo está los fines de semana, viernes y sábado, a partir de las cuatro de la tarde con el grupo Son Siguaraya, que es el que fundaron los nietos del ya fallecido Compay Segundo.

Texto y fotos: Manuel Pool

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