Cementeras: otra amenaza para el manto freático

No solo basura y las heces fecales son un peligro para el manto freático, también lo son las cementeras, afirmó el experto Abar Yerves Maldonado.

Para el especialista, la construcción de estas fábricas es un peligro para el agua de la entidad, pero también para la flora y fauna, por lo que, dijo, es alarmante lo que ocurre en el polígono industrial de Progreso donde, sin tener permisos de uso industrial, se han dedicado a instalar dos asfalteras.

Cabe recordar que una de las justificaciones para construir este tipo de espacios es el alto costo del cemento en la entidad, al ser el segundo más caro a nivel nacional, solamente por debajo del registrado en Baja California.

El también representante de la Sociedad Yucateca de Ingeniería Sanitaria y Ambiental recordó que desde hace cinco años esta zona ha trabajado sin el permiso correspondiente donde operan dos asfalteras: Fluidos Peninsulares y ahora la fábrica de Cementos Fortaleza.

Esta última, durante su presentación aseguró que desarrollaría procesos amigables con el ambiente. Es un importante consorcio especializado en la fabricación y distribución de materiales para la industria de la construcción con presencia en nueve países a través de 26 plantas.

Yerves Maldonado comentó que ambas industrias son sumamente contaminantes al subsuelo que se encuentra dentro del Anillo de Cenotes, mismo que corre el riesgo de que por una filtración debido a malas prácticas el manto de la Península sea dañada. Los afectados directos son los habitantes de la zona de Flamboyanes, pues durante el proceso se generan emisiones cargadas de sustancias que a la larga son nocivas para la salud.

“Las cementeras son un problema ambiental fuerte y sobre todo en áreas protegidas”, expuso el académico.

Varios han sido los ambientalistas que se han pronunciado contra este tipo de construcciones industriales, ya que la zona de Progreso tiene una vocación forestal.

Hace unos días, el ecologista José Román Rosado Rodríguez dio cuenta del daño que ocasionan los bancos de piedra al medio ambiente, situación que no es regulada por las dependencias federales

Texto y foto: Jesús Gómez

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