El Centro de Mérida, a reventar

Sin guardar las medidas sanitarias por el COVID-19, miles de personas atiborran esa zona de la capital yucateca para las compras de último momento previo a la Navidad

A unas horas de la Nochebuena, los meridanos abarrotaron los establecimientos comerciales del Centro Histórico de la capital yucateca. Sin importar las recomendaciones de las autoridades sanitarias, las aglomeraciones estuvieron a la orden del día.

Desde cuadras antes de llegar a la zona de mercados, el tráfico vehicular estaba imposible y a vuelta de rueda se avanzaba bajo la supervisión de los elementos de la policía municipal, quienes se pusieron las pilas para evitar que ocurriera algún accidente derivado de las prisas de algunos peatones que bajaban de manera intempestiva de las banquetas para atravesar las calles.

Los comerciantes estuvieron de plácemes con la llegada de oleadas de gente que llegaba ávida de llevarse a casa ropa, zapatos, piñatas, dulces y hasta pasteles. A su paso por la calle 65, los vendedores de pirotecnia ofrecían una amplia variedad de productos de pólvora, tratando de cuidar las medidas sanitarias, pero llegaba el momento en el que la gente se arremolinaba en torno a sus productos.

En los negocios establecidos se redoblaron las medidas de prevención, y conforme a lo establecido por la Cámara Nacional de Comercio y la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño, se cuidó al máximo que cada cliente que ingresaba a los establecimientos lo hiciera por el acceso correcto, que pasara por un tapete sanitizante y que se le tomara la temperatura corporal, además de aplicarse el gel antibacterial.

Por cierto, como medida para reforzar estos protocolos sanitarios, en las tiendas de ropa se retiraron los probadores, por lo que los clientes pasaban apuros para medirse los pantalones y calculaban con ayuda de hilos o con las famosas “cuartitas”.

De acuerdo con el alcalde Renán Barrera Concha, en estos días de alta movilidad se espera que en momentos pico se contabilicen hasta unas 400 mil personas en el centro de la ciudad, cuando de manera normal la afluencia es de 250 mil, que llegan inclusive de poblaciones del interior del estado para abastecerse de los productos que consumirán en estas fiestas decembrinas.

Así es que numerosas mujeres caminaban llevándose paquetes de pan para sandwichón, mientras que a las puertas de conocida tienda de variedades ubicada en el cruzamiento de las calles 60 y 65, decenas de personas esperaban su turno para ingresar al establecimiento en busca de ropa, juguetes o algún otro regalo.

Por momentos el tráfico en esta zona fue cerrado de manera parcial para evitar que el primer cuadro se congestionara. Afortunadamente, no se reportaron mayores problemas con la avalancha de gente que en todo momento trató de conservar en su lugar su cubrebocas, aunque hubo casos en los que, por el calor, algunas personas se los retiraban momentáneamente para respirar mejor y no sofocarse, especialmente por el hecho de que muchos cargaban sus bolsas de mandado repletas.

Es de llamar la atención las veces que los uniformados acudieron a retirar a los conductores que, aprovechando los conos amarillos que delimitan la ampliación de las banquetas, se estacionaba con sus vehículos y hacían tiempo para esperar a que sus pasajeros subieran o bajaran para efectuar unas compras en los comercios de la zona, lo que de cierto modo entorpeció la fluidez en la vialidad.

Algo que llamó la atención de quienes trabajaban en la venta de diversos productos a lo largo de la calle 65 fue el hecho de que continuamente se escuchara el ulular de las sirenas de las ambulancias que atravesaban la zona.

“Ojalá que no sean enfermos de COVID”, comentó uno de los entrevistados, quien no dejó de externar el miedo que sentía al trabajar entre tanta gente.

“Ni modos, es la chamba y tenemos que venir a exponernos, si no de qué vamos a comer, ya estuvimos mucho tiempo sin trabajar”, señaló otro de los entrevistados, mientras que personal de Protección Civil y de la Subdirección de Mercados verificaban que todo estuviera en orden en cuanto a los permisos y a las medidas de seguridad.

En los centros comerciales de diversos puntos de la ciudad, la escena era similar: filas para ingresar al supermercado, donde también se aplicaron de manera cuidadosa todos los protocolos sanitarios, lo mismo que para entrar a las plazas, en cuyas áreas de restaurantes el personal de limpieza estaba al pendiente de sanitizar las mesas apenas se levantaban los comensales.

Al respecto, el presidente municipal de la Canaco-Servytur, Michel Salum Francis, indicó que en los últimos días, y previo a la Navidad, es normal que se incremente el número de personas que recorren el centro de la ciudad para realizar sus compras navideñas y de fin de año.

Esta fecha, destacó, es significativa para las familias, pues es cuando cuentan con más recursos para adquirir algún producto o artículo que requieren para uso personal o doméstico.

“Los compradores pueden salir con la confianza de que los diversos negocios establecidos del centro y plazas comerciales cumplen con las disposiciones y son espacios seguros para ellos mismos y los trabajadores”, subrayó.

Asimismo afirmó que los empresarios operan con responsabilidad y compromiso en la atención al público, porque saben que en la nueva realidad deben cuidar la salud para avanzar en la reactivación de todos los sectores productivos, a fin de evitar afectaciones que pongan en riesgo la reapertura de los negocios.

Por último, Salum Francis expresó que en la medida que todos cumplan su parte, se irá superando esta pandemia y se garantizará la reactivación y recuperación económica para seguir generando plazas laborales que den ingresos a las familias de los trabajadores.

Texto: Manuel Pool Moguel

Fotos: Esteban Cruz Obando

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