Cerca del 20% de las tienditas en Mérida son operadas por adultos mayores

 Aseguran que las ventas han bajado cerca de un 20%, debido a la falta de liquidez en las familias por la situación económica actual

Alrededor de un 20% de los micro negocios, tendejones, pequeñas tiendas y changarros son manejadas por personas de la tercera edad.

Jorge Cardeña Licona, nuevo presidente de la Cámara de Comercio en Pequeño (Canacope), dijo que, las ventas han bajado cerca de un 20%, debido a la falta de liquidez en las familias por esta situación económica.

Cardeña Licona explicó que los pequeños comercios y tendejones están sufriendo de bajas ventas ante la falta de recursos en las familias.

En el inicio de la temporada de calor las ventas de refrescos y agua suben, pero una situación muy clara es que la gente ha dejado de comprar alimentos y abarrotes este es notoriamente bajo.

“De momento no hay desabasto, hemos podido comprobar que los grandes almacenes están restringiendo la compra de algunos productos y venden dos o tres productos para mantener sus anaqueles; sin embargo, las compras de pánico están lesionando el mercado porque eso obliga a que mucha gente no tenga algunos productos que se agotan con rapidez”, comentó.

En Mérida las pequeñas tiendas están operando con cierta normalidad. El problema es que, ante las bajas ventas la situación se complicará cuando llegue el recibo de luz.

“Hemos pedido a algunos comerciantes afiliados a la Canacope que desenchufen sus neveras por ratos, esto es, tratar de reducir el consumo de energía eléctrica que es el insumo más caro para los micro negocios”. “De vender 500 o 600 pesos al día, en este momento se vende 450, esto complica el pago de servicios al final del mes”, detalló.

“Uno de los problemas más graves es que, uno de cada cinco pequeños negocios y tienditas son propiedad de personas de la tercera edad, que venden y mantienen esos comercios y están en el dilema de cerrar ante el llamado de la autoridad a proteger su integridad y su salud por el contagio del Covid 19, manifestó.

“De momento hemos pedido que cuiden su salud, antes que pensar en sus negocios, porque es importante que se mantengan bien. El problema es que, para la gran mayoría de las personas, estas tiendas son su única forma de subsistencia y deben de buscar los mecanismos para mantenerse vigentes o perderán a su clientela de muchos años”, explicó.

Lo que más compra la gente en este momento son refrescos y pan. No se venden enlatados como frijol, salsas y otros abarrotes.

La Profeco no ha pasado por las pequeñas tiendas, pero se está vendiendo normal, de momento no se han presentado revisiones, se mantienen los productos y el abasto es el que se realiza cotidianamente.

Agregó que, el cierre de empresas hoteleras y de servicios lesiona a las pequeñas tiendas y micro negocios, porque muchos de los empleados de estas empresas acuden y compran en los tendejones y changarros que están cerca y permiten un flujo de recursos para estos micro comerciantes, lo que agudiza la situación.

Con información de: ACOM.

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