Columna | Cocinar en tiempos de crisis

Por Jhonny Eyder Euán

Ahora veo con más frecuencia a mi tía, la señora que no ha podido volver a su centro de trabajo, pero que se las ingenió para no quedarse paralizada de miedo, angustia o flojera en su hamaca.

Hasta hace poco era muy raro verla. Madrugaba en exceso y volvía a su hogar muy tarde. Viviendo tan cerca el uno del otro, podría parecer hasta ridículo la falta de encuentros cotidianos. Pero no miento, ella es muy trabajadora y yo alguien que siempre anda fuera de casa.

Sin embargo, por razones extraordinarias de las que se hablan en todo el mundo—la pandemia de coronavirus—ambos nos vimos en la necesidad de cambiar drásticamente nuestra rutina diaria.

Ahora permanezco en casa con los ojos pendientes en la computadora, aunque por lapsos salgo de mi cuarto a caminar y observar la calle desde la ventana. Es una forma de descansar de una rutina que no es ni fantástica ni detestable.

En uno de esos ratos libres vi a mi tía cruzar la calle rumbo a la casa vecina, donde vive su hija, mi prima. Llevaba mandil, ollas y utensilios de cocina, como armada con lo más útil que encontró para una guerra improvisada.

Hace un tiempo cerraron los mercados de la ciudad como medida preventiva, y mi tía ya no podía ir trabajar. Al principio sintió alivio de ya no tener que ir a un lugar en el que podría enfermarse; sin embargo, al pasar las semanas, comenzó a preocuparse por el tema de los ingresos económicos. Ahora sé más de ella.

Tal vez no se ha resignado a volver a su labor habitual, pero mientras tanto, no pierde el tiempo y junto a su hija ha puesto una cocina económica que la mantiene ocupada y, sobre todo, generando ingresos. Observo que les va bien; la señora del cabello recogido y el mandil bien sujeto es una excelente cocinera, y son varias las personas que he visto llegar para comprar guisos.

Este es un ejemplo de actitud ante la adversidad. Cuando suceden cosas que amenazan con tumbar todo lo construido o lo que se tiene, hay que buscar la manera de no dejarse caer.

Mucho se ha dicho y escrito sobre la crisis que estamos viviendo. No sólo preocupa la salud, el trabajo es otro tema que se ha vuelto frágil y podría agravar problemas para cientos de hogares. Por eso hay que evitar las caídas, por los nuestros, por el futuro.

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