Cómo inició la lucha del siglo

Kinécarus Apreciación Cinematográfica

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Hoy hablaremos de parte de la historia de “King Kong vs Godzilla” de Ishiro Honda. Estrenado en 1962, en 1961, Willis O’Brien  (quién fue el que le dio vida a King Kong en el 33) estaba en una quiebra y Estados Unidos estaba obsesionado con las películas de monstruos, pero este animador sólo podría encontrar trabajo haciendo películas menores.

Durante esa época el mismo Wilis escribió un tratamiento para secuela de King Kong, llamado “King Kong Versus Frankenstein” donde los dos monstruos se encuentran como cautivos en una exposición de San Francisco, este último siendo creado por un descendiente del Dr. Frankenstein en África. (continuando así los tintes racistas deslumbrados desde la primera película de Kong, pero eso es para otra ocasión)

Este tratamiento llegó a los odios y John Beck (un productor de Hollywood) y despertó el interés del mismo, Beck de manera deliberada se robó la idea y sin notificarle a O’Brien la empezó a vender entre productoras, al no encontrar un comprador americano decidió irse a Japón y allí encontró a un comprador: Toho Studios. 1962 marcó el 30 aniversario del estudio, y tal evento de unión haría una buena adición a su alineación. Toho lanzó “King Kong vs Godzilla” el 11 de agosto de 1962, con grandes esperanzas y se desempeñó con 11 millones de entradas vendidas, todavía tiene el récord de asistencia  para una película japonesa haciendo cálculos en esa época significaría que más de una décima parte del país lo vio.

Lo triste de esta historia de “King Kong vs Godzilla” es que John Beck nunca le contó a Willis O’Brien sobre su trato con Toho; de hecho, el animador nunca se enteró del estreno hasta meses después de que llegara a los cines japoneses. El animador consideró demandar a Beck por intención de defraudar, pero no tenía suficiente dinero para una prolongada batalla legal. Con muchas demandas y decepciones el 10 de noviembre de 1962, O’Brien murió de un ataque al corazón en su casa, con el corazón roto de presenciar cómo su gran obra creció bajo la sombra de otro.

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