Consentimiento sexual

RENÉ EMIR BUENFIL VIERA

psicrenebuenfil@gmail.com

Al platicar con distintas mujeres en psicoterapia sobre sus relaciones de pareja, les he preguntado si en su vida sexual ha habido siempre consentimiento, si han accedido a tener relaciones sexuales cada vez que esto sucede y es ahí donde empiezan a surgir historias sobre sentirse obligadas a hacerlo, querer que el encuentro acabe rápido, o no decir que no explícitamente pero por dentro pensar que no quieren que eso suceda, llevadas por el miedo a la violencia física si se negaran, por pensar que es su deber de novia o esposa, o por estar bajo la influencia de alcohol o drogas, entonces nuestra conversación se vuelve en lo que debería ser, si no quieres, te arrepientes, no importa si ya te pagaron la cena, o estás desnuda en la cama, incluso en el momento del acto mismo, no es no.

Lo que complica que los hombres respetemos la negativa de una mujer a tener relaciones sexuales o a leer el lenguaje corporal que nos dice que no lo está disfrutando porque no quiere, es la idea que nos venden sobre la seducción, cómo se nos socializa que conquistar a una mujer es convencerla porque en el fondo también quiere, o la idea machista de que aunque no quiera es su deber, como si las mujeres fueran objetos y no tuvieran elección.

Es así que varios hombres, exparejas de estas mujeres, ni siquiera saben que en las relaciones sexuales (algunas o todas) que tuvieron con ellas no hubo consentimiento, y por tanto fue violencia sexual; si por ellas fuera, si hubieran tenido voz y voto en esa relación, las cosas hubieran sido distintas. Estos hombres incluso siguen romantizando esa relación, y no entienden porqué esas mujeres les rechazan o no sienten lo mismo que ellos.

Es todo un reto terapéutico para mí como psicólogo acompañar a estas mujeres a redefinir estas relaciones pasadas o presentes como experiencias de abuso sexual, y todos los cambios emocionales y mentales que esto significa para ellas, porque para muchas fueron sus primeras experiencias, para otras todas sus experiencias sexuales han sido así, y otras han experimentado relaciones sin violencia sexual y eso les ha ayudado a no caer en el pesimismo de que no se puede tener relaciones sanas, o de que todos los hombres son iguales a sus exparejas.

Por ello, como profesional de la salud mental, me pronuncio a favor de la Educación Integral de la Sexualidad y creo que las niñas, niños y adolescentes deberían saber de este tema, ya que en promedio en México comienzan su vida sexual activa a partir de los doce años.

Como mamás, papás, abuelos(as), tíos(as), maestros(as) es útil informarse de estos temas para poder escuchar las realidades que viven nuestros(as) hijos(as), nietos(as), sobrinos(as) o estudiantes, poder comunicarnos con confianza y claridad dejando a un lado los mitos y tabús para prevenir la violencia sexual, que sepan decir “no quiero” con firmeza y sepan respetar esa negativa sin caer en los chantajes sentimentales, las amenazas de terminar la relación o la violación.

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