Contrastes

Por Renata Millet

Regresé a San Cristóbal después de un par de años de no haber venido y sentí que nunca me fui. El mismo olor, el mismo sabor. Por supuesto han cambiado cosas, pero la esencia es la misma.

En el mundo de las prisas de la CDMX y a veces igual en Mérida, San Cristóbal se levanta como líder del lado opuesto. Aquí los proyectos se construyen poco a poco, se piensan y repiensan. Las personas viven en otro ritmo, la aspiración no siempre es a tener más.

En este lugar convergen muchos mundos: los zapatistas, extranjeros, mexicanos foráneos, san cristobalenses, tzotziles, tzeltales, franceses, italianos, alemanes, catalanes, españoles y tantos otros más. Cada uno con su lenguaje que les hace interpretar la vida de distinta manera. Esto hace que todos vivamos lo mismo, pero sin que sea lo mismo.

El encuentro de tantas formas de pensar, “marcos referenciales” les llamaría un profesor, saca a relucir más que nunca las distintas cosas que valoramos y bajo las que juzgamos.

Me pregunto, cuando hablamos de que queremos el bien común, ¿de qué bien común hablamos? ¿Del occidental, el oriental, de los derechos humanos construidos por una ONU dirigida por naciones occidentales?

Creo que es importante cuestionarnos esto. Cuando a las comunidades indígenas se les imponen ciertas reglas que buscan “el bien común” ¿Qué definición de bien común usamos? Sería interesante reflexionar cuáles son los valores que predominan en ese dictamen y ponerlos en tela de juicio ¿De dónde salieron? ¿quiénes los impusieron? ¿Por qué valoramos eso o aquello?

Puede ser el bien común que implica sacrificar el beneficio de pocos por el de muchos. O puede ser el bien común que protege los derechos individuales de cada uno, independientemente de si violar el de algunos pocos constituye un beneficio para la mayoría. Supongo igual existen muchas otras formas de interpretar el “bien común” o algunos que no lo verán como un fin o algo a alcanzar.

En fin, el regreso a este lugar donde existen tantos modos distintos de pensar me recuerda la importancia de, cada cierto tiempo, en un proyecto, trabajo o en el gobierno, re pensar bajo qué lupa se están tomando decisiones ¿A qué le damos prioridad? Y sobre todo ¿por qué?

 

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