Diarreas y vómitos, las nuevas señales tempranas de COVID-19

La OMS destaca que tener una microbiota sana puede ser la clave para no perder la batalla frente al coronavirus

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó síntomas gastrointestinales y vómitos como una señal temprana de COVID-19, ya que el 60% de los pacientes con la enfermedad ha presentado ambos síntomas.

Según la OMS, la cifra de los pacientes que presentan problemas intestinales antes de los respiratorios es mayor, y por ello destaca que tener una microbiota sana (conjunto de microorganismos benéficos que viven en el tubo digestivo) pude ser la clave para no perder la batalla frente al coronavirus.

-Muchos pacientes no sospechan que estos síntomas están asociados con el COVID-19. Informes médicos han descubierto cuadros, vómitos, diarrea y dolor abdominal como síntomas confirmados del nuevo virus.

El inicio de la enfermedad comienza a infectar células del organismo, y a causar disfunción intestinal y cambios en la flora bacteriana.

-Una microbiota sana funciona como escudo contra las infecciones respiratorias. La microbiota intestinal también tiene un efecto protector ante las infecciones respiratorias, y aunque los pulmones albergan su propia microbiota, ambas le hacen frente al COVID-19 para evitar que debilite el tracto respiratorio.

-La microbiota intestinal influye en el cerebro. En el intestino existen numerosas conexiones nerviosas y las bacterianas intestinales que sintetizan neurotransmisores como serotonina, noradrenalina, y dopamina (hormonas de la felicidad) mantienen su equilibrio, así como los niveles de estrés. Además de la alteración de la microbiota, puede causar problemas de estrés, depresión y ansiedad.

-Ayuda a tu microbiota con una alimentación variada para estimular las defensas. Sus nutrientes favorecen que las bacterias intestinales produzcan compuestos que regulen la respuesta inflamatoria.

Probióticos y prebióticos. Los Lactobacillus y los Bifidobacterium son los más recomendados para mantener la inmunidad. Se encuentran en yogurt, quesos, aceitunas, encurtidos, quesos crudos y vegetales que aporten fibra para mejorar la reacción inmunitaria en la primera fase de la infección.

Vitamina A. Frutas, vegetales de color amarillo, naranja y verde, como zanahorias, pimientos, brócoli, lechuga, mango etcétera.

Vitamina C. Pimientos, brócoli, coliflor, chile, cítricos, kiwi, guayaba, entre otros.

Vitamina D. Que se sintetiza en la piel expuesta al sol. También se encuentra en el germen de trigo, champiñones, mariscos, hígado y lácteos.

Vitamina E. En semillas y frutos secos como nueces, almendras, cacahuates, pistaches, aceites, vegetales y pescado.

Omega 3. Los ácidos grasos que se encuentran en nueces, semillas de linaza, chía, aguacate, aceite de oliva, y verduras de hojas verdes.

Además, se recomienda hacer ejercicio de forma regular y dormir bien, porque estos hábitos ayudan al buen funcionamiento del sistema digestivo.

Cabe señalar que este microorganismo (microbiota) se puede debilitar por el uso de anticonceptivos, estrés y dieta desequilibrada, edad avanzada, diverticulosis, síndrome del colon irritable, alergias alimentarias como intolerancia a la lactosa.

Texto: Georgina Bacelis
Foto: Agencia

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