Ecos de la política en Yucatán, el Palacio de Gobierno

Con una historia de 127 años, el Palacio de Gobierno se erige en la capital del estado, como el emblemático edificio símbolo del poder de Estado, tras su inauguración en 1892.

Durante la época Colonial, en el año 1500, la primera estructura de la entonces llamada “Casa Real” presentaba un estilo morisco, de influencia musulmán, en una dimensión de media manzana. El “poder” de los colonos se asentaba en toda la construcción con límites en las calles 60, 61, 62 y 59.

La obra contaba con dos frentes, uno sobre la calle 61, y el otro sobre la 60, en la que se llamó en su momento, “la calle de Jesús”. Tomó el nombre de “Casa Real” porque ahí radicaban los gobernantes en turno, así como los capitanes generales de la Provincia, con sus respectivas familias.

Según consta en la síntesis histórica del Palacio de Gobierno, el edificio era de una planta, y en los tiempos de Esteban de Azcárraga, de 1645 a 1648, fue dotado de extensas galerías de mampostería.

Poco tiempo después contó con tres modificaciones de obra. La primera a cargo del gobernador mariscal, Carlos de Luna y Arellano, cuyo mandato duró siete años, y erigió la cárcel pública en lo que hoy es la plaza principal de la entidad.

La segunda modificación la realizó Antonio de Figueroa, quien mandó construir una espaciosa galería interior, y la tercera modificación se da en tiempos del Marqués de Santo Floro, con nua galería exterior, con vista a la Plaza Grande.

En 1821, tras independizarse la Provincia de Yucatán de España, se acuñó el nombre de “Palacio de Gobierno”, y fue decorado con “arañas” de lujo, o lámparas y mobiliario artístico. A la caída del imperio de Maximiliano, en 1867 asumió el poder el general Manuel Cepeda Peraza, quien falleció un 3 de marzo de 1869, cuyo sepelio se llevó a cabo en el “Gran Salón de Actos” del Palacio de Gobierno.

Fue hasta 1879, con el gobierno de Manuel Romero Ancona, cuando se propone construir un nuevo Palacio de Gobierno, debido a que el anterior, ya no satisfacía las necesidades de los Poderes.

El ingeniero Olegario G Cantón fue el encargado del diseño actual del Palacio de Gobierno, modelo expuesto en septiembre del mismo año, y para el cual se autorizaron 60 mil 375.51 pesos, lo que hoy representarían más de 60 millones de pesos.

La demolición inició el 27 de enero de 1883 bajo la venia del gobernador, Octavio Rosado, colocándose para la renovación, la primera piedra el 2 de abril de ese año. Obra bajo la dirección del ingeniero David Casares, director de Obras públicas de ese entonces, junto con el ingeniero Julio Rendón.

En el edificio tal y como lo conocemos con dos plantas se invirtieron, según datos de Tesorería de ese tiempo, 187 mil 24.41 pesos, lo que hoy representaría más de 187 millones de pesos.

El Palacio de Gobierno tiene 15 piezas cerradas de diferentes tamaños, algunas de ellas consideradas verdaderos salones como el de “La Historia”. Las escalinatas son consideradas de las partes más bellas de la construcción. En su primer tramo se empleó piedra de Ticul, de las canteras “Las Candelarias”, y los dos ramos superiores son de piedra de Texas, en color similar a la piedra de Ticul.

Contó en su construcción con 125 puertas de cedro bellamente talladas, zaguán de belleza y gran decorado con su respectivo balcón de honor.

El Coronel Daniel Traconis fue el primero en celebrar el grito de la Independencia en el nuevo edificio tras cumplirse 81 años de la independencia de México ya que la construcción del Palacio de Gobierno, se registra en 1892 y fue inaugurada el 15 de septiembre de ese año.

El presidente Adolfo López Mateos obsequió la réplica de la campana de Dolores, entre 1958 y 1964, mismo que está colocado al frente en la parte superior del edificio. Y en donde también se cuenta con el emblema del Escudo Nacional en un enorme medallón de 1892.

El edificio cuenta con 26 pinturas sobre lámina galvanizada y tratada con métodos especiales para evitar la oxidación, autoría del pintor, Fernando Castro Pacheco, mismos que empezaron a ser pintados en 1971 y fueron diseñados para ser removidos en caso de que el inmueble llegase a correr algún peligro como incendio o demolición.

Entre las pinturas, destacan las series “Evolución Social del Hombre en Yucatán”, en dos pinturas y “Cosmogonía Maya” en tres, así como los que engalanan los murales del edificio.

Texto: Iván Duarte
Fotos: Amílcar Rodríguez / Cortesía

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