Editorial

De manera ríspida comenzó el segundo round en el Congreso del Estado, a causa del análisis del crédito solicitado por el Poder Ejecutivo para la reactivación económica por la crisis del coronavirus.

Es claro que los partidos de oposición no van a probar este empréstito de manera tan sencilla, ya que corren el riesgo de ser considerados como paleros de la administración pública. Por tal motivo, era de esperarse que la bancada del PRI y de Morena manifestarán sus inquietudes y preocupación con respecto al destino que tendrá el dinero para las obras públicas estatales.

Lo importante será ver si con los argumentos esgrimidos por los funcionarios públicos el próximo lunes, cambiarán de opinión o si se mantendrán en el mismo tenor de rechazo.

Si hay legisladores que no van aprobar este crédito, este rechazo debe ser por las razones correctas o con argumentos sólidos y no sólo se votar en contra al calor de un interés político mezquino. Y también es importante que no parezca ser decisión de bancada, sino que cada diputado analice qué es lo mejor para el Estado y el sector económico. Es hora de acabar con las votaciones de tribu. Cada personas debe ser responsable de sus propias acciones y decisiones. El ver una votación totalmente positiva o negativa por parte de una bancada, sólo nos dejará claro que existen legisladores que no están a favor de la ciudadanía sino de sus cúpulas partidistas, y esto no se puede tolerar.

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