Editorial de Peninsular Punto Medio

Creo que si alguna vez nos hubieran preguntado qué sería lo más loco que pasaría en el 2020, nadie le hubiera atinado a lo que realmente pasó (quizá algún perdido lo hubiera mencionado medio a broma), ya que es algo tan fuera de lo que hemos estado acostumbrados que es casi como ciencia ficción.

La humanidad se creyó invencible y que ya había inventado la cura para todo. Creían que los tiempos de la peste negra y de las cuarentenas habían quedado en el pasado, ya que los avances en la ciencia han sido tan grandes, que se pueden generar vacunas a grandes velocidades y en grandes cantidades y nos podemos comunicar a largas distancias con cualquier persona en el planeta.

Pero nuestra soberbia recibió una bofetada de la vida misma. El 2020 y el coronavirus nos demostraron una vez más que no tenemos la respuesta para todo y que seguimos viéndonos desnudos e indefensos ante las enfermedades y la naturaleza. Hoy cumplimos un año con el coronavirus, que resultó ser una selección natural para todos, desde personas, hasta empresas, ya que por desgracia hemos perdido a muchos que no pudieron ganarle la batalla a la realidad en la que nos sumergimos. Es triste, pero casi todos los mexicanos hemos perdido a alguien, a quien extrañamos. Los negocios que no se pudieron adaptar a las circunstancias también murieron… y otros agonizan. Aprendimos lo que es el home office y el comercio electrónico avanzó en un año lo que debió haberlo hecho en 5. Un año con el coronavirus en Yucatán y lo que falta… Ojalá que ya falte poco para que demos la vuelta la página y tratemos de olvidar una etapa que, seguro, será inolvidable.

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