Editorial Peninsular Punto Medio

En medio de la marejada de información que nos han dejado las marchas del Día Internacional de la Mujer tuvimos una de las declaraciones más sorpresivas, la cual se dio cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador defendió a Félix Salgado Macedonio del ataque del feminismo mexicano.

Estamos hablando de una persona que ha estado acusada por violación y que ha sido una de las figuras más polémicas de la política de los últimos 30 años: esa misma que ha estado envuelta en varios escándalos de todo tipo y que ahora quiere ser gobernador de Guerrero como representante del partido Morena.

Era claro que el feminismo levantaría la voz para manifestarse en contra este atropello y de la burla que les están aplicando la Cuarta Transformación al escoger a Salgado Macedonio, pero en lugar de escuchar la voz ciudadana, AMLO hizo lo que siempre hace en casos como éste: les llevó la contraria y además defendió al acusado al afirmar que las acusaciones fueron exageradas y que se fabricaban pruebas y expedientes.

Está tratando de colocar a Salgado Macedonio al nivel de los perseguidos políticos, cuando la denuncia no vino de nadie de la “mafia del poder”, sino de una mujer que trabajó con él en La Jornada de Guerrero, por lo que seguramente el feminismo mexicano no sólo se debe sentir decepcionado, sino impotente ante esto… y con justa razón.

 

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