Ejemplo de talento y sencillez

Los papás del maestro Alberto Quintal Palomo en la década de los 40’s del siglo pasado deciden irse a vivir a la Ciudad de México para que sus hijos estudien; él a sus 76 años sigue dando cátedra.

Querido y reconocido por la comunidad universitaria y en especial por los economistas que siempre se refieren a él como una persona de trato amable y cordial, el maestro Alberto Quintal Palomo sigue activo dando cátedra a sus 76 años de edad.

El equipo de Peninsular Punto Medio platicó con su hija Rocío Quintal López, quien nos abrió las puertas del arcón de los recuerdos, para llevarnos a un viaje a su infancia, en donde destaca la manera en la que su padre con mucho cariño les inculcó el amor por la lectura, que fue la base para que sus cuatro hijos se desarrollaran con éxito en su vida profesional.

Esta familia tiene su origen en una hacienda ubicada en el sur del estado, donde consciente de que eran muy pocas las posibilidades de que sus tres hijos tuvieran acceso a la educación, el matrimonio formado por Alberto Quintal Pinzón y Lilia Palomo Ramírez decidieron emigrar a la capital del país a fines de la década de los años cuarenta.

—El esposo de una hermana de mi abuela, ya radicaba en México y les hizo la invitación a la familia para que se mudaran a la capital. Llegaron a la colonia Guerrero, donde trabajaron ayudando en el negocio que los tíos tenían de venta de comida y haciendo diversas actividades para lograr que sus hijos se educaran —señaló.

—Mi padre Alberto Quintal Palomo tenía entonces 4 años, pasó el tiempo y concluyó su licenciatura en Economía en la Unam. De manera posterior obtuvo la maestría en Gobierno y Administración Publica en la Uady donde fue maestro de medio tiempo, de tiempo completo y hasta fue director, recordó la entrevistada quien al igual que su padre, es miembro del Sistema Nacional de Investigación —explicó.

—Se casó el 24 de agosto de 1969 con mi madre Rosa María López Godinez, (Q.E.P.D). Tuvieron cuatro hijos; Alberto, Nasja, después naci yo, Rocío y después mi hermanita Liliana —recordó con mucho cariño la tambien investigadora del Hideyo Noguchi de la Uady, quien dijo como si fuera ayer, aquellos domingos en los que por las mañanas todos los hermanos se metían a la cama King Size de sus papás para disfrutar con ellos de la lectura de libros infantiles como el Principito, de poesía y de una infinidad de temas.

—Mi papá siempre nos decía que leer un libro es una oportunidad para conocer otros mundos, que era como viajar, pero también nos enseñó con el ejemplo, ya que nunca lo vimos beber o fumar, a la fecha mi hermano Alberto, y todos en general, seguimos sus pasos. Algo que es de admirarse es lo disciplinado que es, como lo es en el tema del deporte, antes frecuentaba el puerto y nadaba varios kilometros, hoy tiene su alberca en casa donde realiza una rutina de hacer dos horas de natación —comentó Quintal López.

Otros de los momentos trascendentales para la familia Quintal López fue el momento en el que al jefe de familia que laboraba como gerente regional de Fonacot, después de haber estado en Veracruz, le dieron la oportunidad de regresar a Yucatán, por lo que en 1984 emprendieron la mudanza para llegar primeramente con los abuelitos que para entonces también ya habían retornado a la entidad.

—Mi abuelo era primo de Graciliano Alpuche Pinzón, que cuando fue gobernador invitó a mi abuelito a trabajar en temas de reforma agraria en su gobierno. Él era un soñador, idealista que siempre se distinguió por el trabajo que hacía a favor de los campesinos, creo que de allá me salió lo activista —indicó la entrevistada, quien tiene además de la licenciatura en psicología, dos maestrías y un doctorado en Ciencias Sociales con especialidad en equidad y género.

De sus hermanos, Nadja se acaba de jubilar como maestra de preescolar, Alberto es licenciado en Administración de Empresas, mientras que Liliana es licenciada en Mercadotecnia, por lo que el sueño de los abuelos de darles a sus descendientes educación se cumplió cabalmente.

Dijo que su padre, actualmente, escribe un libro que pronto estará en la imprenta.

Texto: Manuel Pool

Foto: Cortesía

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