El Amigo Leo y su tradicional relleno negro pasan apuros por el COVID-19, pero salen adelante

Tras cierre de mercado tiene que devolver su puesto, pero se las ingenia para vender y en tres meses consigue otro local

La pandemia por poco y lo lleva a la quiebra, pero con la ayuda económica de sus hermanos Pablo y María Luisa, y con mucho esfuerzo, “El amigo Leo” logró sobreponerse a seis meses sin abrir su local en el mercado “Lucas de Gálvez”, a donde ya regresó, pero en un espacio diferente, en el que, como de costumbre, ofrece sus tradicionales tortas, salbutes y tacos de relleno negro preparado al carbón.

—Fue mucho tiempo el que se cerró el mercado, y no pude pagar la renta, la dueña del local que ocupe muchos años me pidió que se lo devolviera, fueron meses muy duros porque mi familia depende totalmente de mi trabajo que es el único sostén de la casa —dijo a Peninsular Punto Medio, Leonardo Antonio Poot Ek, quien en medio de la tormenta no se rajó y luchó para llevar a buen puerto su pequeña empresa familiar.

Para garantizar el sustento de su familia, sus dos hermanos le ayudaron facilitándole un dinero del cual separó una parte para preparar su relleno negro y venderlo los fines de semana en su domicilio ubicado en la colonia Vicente Solis, pero el ingreso era insuficiente por lo que se animó a dar un paso adelante con tal de lograr su objetivo de sobreponerse a la pandemia.

Fue así que decidió preparar unas tortas que acompañó de su respectiva bolsita con el caldito del relleno y visitó a sus amistades y clientes que permanecían trabajando en el mercado y también en la zona de la Casa del Pueblo, lugar en el que se instalaron puestos de productos del campo de manera temporal.

El trabajo se duplicó, ya que además de que a las diez de la noche comenzaba la preparación del pavo, desde la madrugada había que estar listo para sacarlo del fuego y comenzar a preparar las tortas, llamar a los posibles clientes para hacer los pedidos y si no había, Leo, se daba la tarea de recorrer una y otra vez los pasillos pregonando su mercancía hasta terminarla.

—Fue muy duro, pero Gracias a Dios, en una de tantas vueltas, salió la oportunidad de tener otro local en renta en el mercado, que por suerte está muy cerquita del anterior, a unos metros, y se puede decir que su dueña me dio la mano para levantarme, son tres meses de que volvimos a abrir —comentó el entrevistado quien recordó que llegó a trabajar en el mercado desde que tenía 12 años de edad y que primero ayudando, poco a poco aprendió a preparar uno de los mejores y más reconocidos platillos yucatecos: el tradicional relleno negro.

A partir de septiembre cuando reabrió su local la gente afortunadamente ha respondido bien, pero debido a la poca afluencia de público al interior del mercado, el Amigo Leo se ha visto en la necesidad de seguir caminando por el mercado pregonando su producto. —La gente que viene todavía tiene temor de contagiarse de COVID y solo viene rápidamente a comprar lo esencial y se va a su casa —dijo el entrevistado quien para darnos una idea de la situación comentó que solo prepara un poco más de la mitad de lo que vendía antes de que la pandemia le obligara a cerrar.

Lo bueno que trajo esta crisis, que por poco termina con esta tradición de casi 4 décadas de sabor, es la fortaleza que se generó entre los integrantes de esta familia que se unió para ayudar en las labores diarias de modo que junto a Leo y su esposa Elmy Cámara, ahora aprovechando este tiempo de receso escolar virtual, se suma su hija Montserrat, que se encarga de ir por los refrescos para los comensales a un local cercano, ya que por el momento no se cuenta con el refrigerador que se tenía en el anterior local.

También fue necesario para reducir gastos que los salbutes se elaboren en el propio local, labor que está a cargo de Elmy, quien tiene buena mano para prepararlos. Asi es que afortunadamente, los clientes seguirán disfrutando del inigualable el sabor de las tortas elaboradas con francés a la leña, servidas calientitas y cubiertas con el caldito del relleno negro y su respectivo huevo sancochado. ¡Enhorabuena amigo Leo!

Texto y fotos: Manuel Pool Moguel

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