El comienzo del baloncesto en el estado, deporte que cautivó a jóvenes y mayores

En la década de los 30 se destaca que adolescentes organizaban equipos y torneos en distintos municipios en los que se jugaba, en la mayoría de los casos, con solo media cancha y un tablero

En 2016 se cumplieron 100 años de que se jugó el primer partido de básquetbol en el estado, en el Circo Teatro Yucateco, y en conmemoración de tal evento, se presentó el libro “Cien años en un enceste”.

Su autor, el entusiasta promotor de este deporte y también seleccionado nacional, el profesor Gabriel Encarnación Zapata Cabañas, dedicó muchos años para investigar y recopilar interesantes datos que fueron parte de un archivo integrado por notas y recortes periodísticos que dan cuenta del desarrollo del deporte ráfaga en Yucatán durante cinco décadas y que, a su fallecimiento en 1996, fueron completados por su hijo, el abogado Gabriel Zapata Bello.

A lo largo de sus 240 páginas, esta magna obra nos hace una invitación para recordar escenarios, deportistas y anécdotas que seguramente transportarán al lector a aquellos tiempos en los que don Juan Usó Muñoz, conocido como el “Chivo de Halachó”, puso a la venta las llamadas bolas de baloncesto, que por ser de cuero perdían la forma ideal para botar. Los jugadores tenían que abrir el balón con una navaja para inflarla soplándole con la boca y coserla de nueva cuenta.

Para 1925, los jóvenes basquetbolistas compraban sus zapatos “de goma” de la marca Keds en el Kiosko número 5 de la familia Cáceres. En ese año ya existían quintetas bien integradas por parte del Instituto Literario, la Escuela Modelo, el Club Esparta, Harward y Olimpo, entre otras.

En los equipos, que en junio de aquel año participaron en el Primer Campeonato del Instituto Literario, figuraba Agustín Franco Aguilar, que años más tarde fue gobernador en 1962, y que en ese tiempo militaba con los Blancos junto con Juan B Sosa. El joven Agustín fue también parte del equipo que en 1929 integró la selección yucateca.

Por esas fechas, vino a jugar un equipo de béisbol de Nueva Orleans, cuyos integrantes fueron retados por los jóvenes basquetbolistas del instituto Literario que a la postre resultaron superados, según relataba en su columna periodística “El Chivo de Halachó”, quien hizo que este deporte tomara mucho auge, y hasta se celebró un segundo partido en el que se llenaron las graderías del Instituto Literario.

En abril de 1929 se llevó a cabo un juego de básquetbol en patines, y aunque ya se habían efectuado algunas exhibiciones en la Escuela Modelo, era algo pocas veces visto, así es que como era de esperarse, el público abarrotó el Instituto que ovacionó las acciones desarrolladas en la justa que terminó a favor de los Atléticos de San Juan 10 por 6 de los Tigres de Santiago.

Era tal la sensación que despertaba el baloncesto, que señoritas encabezadas por la reina de los estudiantes, Carmita I, formaron su equipo para el cual, encargó los uniformes con la casa de deportes del “Chivo de Halachó”, el señor Garza Leal.

En la década de los años treinta se destaca que jóvenes que llegaron a estudiar a Mérida, al regresar a sus municipios organizaron equipos y torneos de básquetbol que se jugaba entonces, en la mayoría de los casos, en canchas de sascab o polvo, pero también en otros casos con apenas media cancha y solo un tablero, pero con gran entusiasmo.

Texto: Manuel Pool Moguel

Fotos: Cortesía

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