Comerciantes, con graves afectaciones por la pandemia

Vendedores del programa Mérida en Domingo amagan con hacer un plantón si no se soluciona el problema por el que atraviesan

Debido que únicamente se abrió el programa de Mérida en Domingo para los artesanos, el resto de los participantes se quejaron que les urge que también les permitan vender, ya que su situación es crítica, pues son muchos meses sin trabajar.

Incluso se dividió en sábados y domingos para repartir a los oferentes, solo se tomó en cuenta a los artesanos, por lo que vendedores de comida, helados, granizados, elotes, marquesitas y demás antojitos se han quedado en completa inactividad.

Ayer, un centenar de estos vendedores se reunieron en frente al palacio municipal dispuestos a hacer su plantón, sin embargo, se logró evitarlo  con la intervención de la autoridad, que se entrevistó con el líder de los afectados, Carlos Ojeda, para finalmente ser reenviado con otro funcionario menor, con quien no se logró avance alguno, ya que les manifestó que tiene la instrucción de que sea hasta el momento en el que el semáforo cambie a verde para que puedan regresar las cosas a la normalidad.

¿Y mientras tanto que vamos a hacer para comer?, dijo uno de los afectados quien destacó que la entrega de una despensa o dos cada mes no soluciona el problema.

Ante esta situación, está planeado realizar el plantón en el que inclusive dos mujeres estarían encadenadas en demanda de que les permitan laborar.

De hecho, entre las pláticas establecidas con la autoridad se les ha ofrecido laborar en el Parque de San Juan o en otros cercanos, pero esta propuesta no ha sido aceptada por la poca afluencia que acude al lugar a diferencia de la Plaza Grande, donde el público está acostumbrado a visitarlos por lo que confían que podrían vender sus productos hasta solo para llevar.

Los terribles efectos económicos de la pandemia, los están resintiendo los locatarios del mercado Lucas de Gálvez y San Benito, que ante la aplicación de las medidas de prevención para evitar contagios vieron disminuir la afluencia de visitantes y, por ende, sus ventas de manera dramática.

De hecho, el mercado pasó varios meses cerrado y muchos locatarios ni siquiera pudieron pagar sus rentas por lo que regresaron sus llaves a los dueños, que no han podido encontrar nuevos inquilinos y los espacios se mantienen cerrados.

—En mi caso, yo tenía guardado un poco de dinero que fue lo que utilicé en este tiempo, además de que mis hijos no me dejaron solo —comentó Hermilo Gómez Beltrán, “El Rey de las Pezuñas”, quien comentó que desafortunadamente no fue el caso de muchos locatarios que terminaron cerrando sus locales.

Texto y foto: Manuel Pool

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