El crucial papel del arte popular

Por Marcial Méndez

¿Por qué consumimos los productos artísticos que consumimos? Probablemente el factor principal sea el del entretenimiento: vemos, escuchamos o leemos lo que disfrutamos y lo que nos estimula. Todos somos conscientes de esa primera función del arte, mas no es la única. Incluso aunque no reparemos en ello, el arte juega un papel formativo en la medida en la que, mediante sus representaciones de los actos y sentires humanos, nos presenta modelos e ideas que influyen en la manera en la que interpretamos la realidad. Aunque siempre bajo el filtro de nuestro propio juicio, aprendemos lecciones fundamentales para nuestra filosofía del día a día a través del arte que consumimos.

Lo anterior puede ser tan sencillo como verse expuesto a los conceptos del bien y el mal (y sus respectivos matices) a través de los jedis y los siths de Star Wars, por ejemplo. Por supuesto, nuestra capacidad de aprender del arte no se limita al popular, pero este último amerita una atención particular justamente por la magnitud de su alcance. En mayor o menor medida, casi todos nosotros nos vemos expuestos a él y, si bien algunos somos afortunados de poder acceder a otras alternativas (y realmente hacerlo), también hay mucha gente que lo consume casi exclusivamente. Es por eso que la calidad del mismo es tan crucial, pues su contenido no solo tiene el potencial de influir en grandes sectores de la población, sino que es la principal fuente mediática de formación filosófica continua para buena parte de la misma.

Asimismo, el arte popular también propicia un terreno común sobre el cual contrastar nuestras creencias, ideas y opiniones con otras personas. No es que esto no pueda realizarse de manera independiente, pero es conveniente y útil cuando una película como Parasite, Joker o Chicuarotes da el espacio, el marco de referencia y el motivo de debatir o replantear nuestras ideas respecto a la inequidad social, por poner un ejemplo.

Debido a todo lo anterior, es crucial ser crítico ante el arte, particularmente el popular. Ser crítico no solo para analizar, juzgar y filtrar el conocimiento que obtenemos de él (en contraposición a ser solo consumidores pasivos), sino también para demandar mayor calidad de este, porque mientras mejor sea, mejor serán los individuos que a través de él construyan su propia cosmovisión.

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