El Fervor Guadalupano se apodera de San Cristóbal

La alegría y la devoción por la Virgen de Guadalupe se desbordó en San Cristóbal en la víspera del 12 de diciembre.

Desde temprana hora comenzaron a llegar desde diversos puntos de la entidad y de la Península grupos de ciclistas y de antorchistas que con júbilo llegaban hasta la imagen de la Morenita del Tepeyac para tocarla o cuando menos para verla de cerca y encomendarle sus peticiones especiales o alguna gracia, así sea por la salud propia o la de un ser querido o simplemente por agradecerle las cosas buenas recibidas a lo largo del año.

En este que es el santuario guadalupano más importante de la entidad y de la Peninsula, se esperaba la llegada de más de 300 peregrinaciones desde que fue bajada la imagen a principios de noviembre y hasta estos momentos en los que hay misas cada hora y en los que el recinto luce completamente abarrotado.

En los alrededores, el ambiente era muy especial, en medio de porras y gritos de ánimo hacia los corredores y ciclistas que se ha hecho una costumbre lleven sobre sus espaldas imágenes de tamaño real de la Guadalupana o crucifijos que adquieren en los lugares a los que viajan, (especialmente en el centro del país donde dicen están a precios mucho más económicos), y los pregones de los vendedores de papas fritas, churros, entre otras cosas.

A un costado de la Iglesia se colocó una imagen y sus pies un espacio para colocar las veladoras que con fe colocan los visitantes, y que en la noche de este miércoles se encontraba tan llena que se tenían que colocar en el piso, mientras que en las calles aledañas era constante el sonido de las alarmas de auto que adaptadas anunciaban la llegada de uno y otro grupo de ciclistas que eran recibidos con aplausos.

Como es costumbre en el costado norte de la parroquia se instaló una tarima en la que se presentaron diversos grupos artísticos que ofrecieron su actuación a la Guadalupana, y en la parte posterior se podía degustar el tradicional chocolomo que se elabora con la carne de res que buenos samaritanos donan para recaudar fondos para la Parroquia.

En la misa de 10 de la noche, participaron vecinos de Xoclan y El Roble, quienes escucharon en la prédica del sacerdote un mensaje acerca del perdón que nos ofrece Jesús y la manera en la que antes de expirar en la cruz, señalando a María, exclamó “Allí tienen a su madre”, un gran regalo de Cristo hacia nosotros que nos visito en la colina del Tepeyac que nos dejó su imagen, subrayó el prelado, quien pidió a los feligreses regresar a casa repletos de amor divino, cumplir con los mandamientos, crecer en la santidad y la virtud, y sobre todo ser más serviciales y caritativos como verdaderos hijos de Santa María de Guadalupe.

Texto y foto: Manuel Pool

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