El racismo no es un chiste

Por René Emir Buenfil Viera

1. Porque excluye a la gente, es un acto de separatismo, de desprecio por las diferencias, que en realidad son fuente de riqueza cultural. Porque es una agenda que tiene el objetivo de deshumanizar a otras personas, de verlas como inferiores, de segunda categoría, para así justificar los atropellos que se cometen en contra de un grupo de personas, para situarlo en las periferias, al margen de la sociedad, despojarles de sus derechos humanos básicos y pasar por encima de él a costa de su dignidad como personas.

2. Porque nos hace avergonzarnos de nuestro color de piel, de nuestro apellido maya y traducirlo al español, sentir pena de nuestra imagen que no se adapta a los estándares de belleza impuestos, nos hace sentirnos menos por ser lo que somos y en consecuencia adoptar una actitud pasiva y obediente ante las figuras de autoridad, y conformarnos con el maltrato que recibimos, resignarnos con la mala paga, ahogando nuestros deseos de progresar, y dejándonos sólo con el instinto de sobrevivir, viviendo al día con tantas carencias que son demasiadas piedras en el camino como para poder avanzar.

3. Porque nos aleja de la justicia social, culpabilizando a las personas que lo viven o a sus aliados (as), ya que a quienes hacemos o decimos algo racista nos cuesta mucho trabajo reconocer nuestro racismo, porque lo disfrazamos entendiéndolo como afecto: “le digo negro (a) pero es de cariño”, o con refranes: “no es culpa del indio, sino del que lo hace compadre”, o compadeciéndonos: “está guapo (a), lástima que es prieto (a)”, o incluso como un consejo o deseo “si te vas a casar, es para mejorar la raza”.

4. Porque esa risa que nos da el racismo es lo que lo sostiene como práctica cotidiana, tanto así que en el momento en el que nos deja de dar risa, en el momento en que nos incomoda, en ese instante desaparece la aprobación social que buscaba quien hace o dice algo racista, y por tanto, lo dejará de hacer, pues ya no le produce el resultado esperado: el visto bueno de los demás, y su complicidad, pues piensa “tanto peca quien mata la vaca, como quien le agarra la pata”. Sin auditorio que le aplauda no hay comediante, ni chistocito (a) del salón o la reunión.

5. Porque como dijo el actor mexicano Tenoch Huerta en el foro de racismomx que da título a este artículo, aunque hayamos crecido con medios de comunicación donde veíamos comedia que usaba un grupo social para hacer reír a otros, las y los creadores de contenido de hoy tienen la responsabilidad de crear historias que vayan más allá del chiste simplón racista, y como consumidores (as) de contenido debemos dar raiting y pagar por comedia inteligente que vaya más allá de lo escatológico y los lugares comunes, pues como dijo el actor estadounidense Orson Welles:  “El odio a las razas no forma parte la naturaleza humana; más bien es el abandono de la naturaleza humana.” Si realmente creemos que todas las personas valemos lo mismo, es hora de hacerlo vida y actuar en consecuencia.

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