El sello de la casa

Por Miguel II Hernández Madero 

El domingo se realizaron  las elecciones internas del PRI para elegir a su dirigencia nacional, en un proceso demeritado por las acusaciones de los aspirantes en contra de sus adversarios e incluso anticipando que habría trampa y compra de votos.

Las elecciones se realizaron con el resultado esperado: Alejandro Moreno Cárdenas ganó y hundió las aspiraciones de la yucateca Ivonne Ortega Pacheco, quien desde meses antes se había curado en salud señalando que habría una decisión “cupular” y le robarían la elección.

Ese argumento fue creído, o cuando menos defendido, por sus partidarios en Yucatán, que no son mayoría pese a que ella formó una nueva generación de políticos que todavía andan arrastrando sus humanidades en el escenario político local y que siendo aún jóvenes, ya tienen una imagen desgastada y sin credibilidad.

¿Qué es lo que pasó? ¿En realidad hubo un robo de la elección a favor de Alejandro Moreno, el gobernador de Campeche con licencia?

Hay varios factores que analizar. Por un lado es cierto que la imagen de Ivonne Ortega era más conocida a nivel nacional por su campaña anterior para ser precandidata a la Presidencia de la República, pero al igual que ahora, basó su estrategia en atacar, en demeritar al instituto político del que aspiraba a ser su abanderada y eso provocó divisiones y decepción cuando “se bajó del caballo” y quedó en silencio.

Quizá eso fue un factor negativo, pues si bien logró que la identificaran, también quedó en evidencia cuáles eran los recursos propagandísticos a los que echaba mano. Sumemos a que en Yucatán llegó a gobernadora como resultado de una fragmentación del Partido Acción Nacional, cuyas tribus no estuvieron de acuerdo con la imposición del entonces secretario de Desarrollo Social, Xavier Abreu Sierra, para suceder en Palacio de Gobierno a Patricio Patrón Laviada.

El gobierno de Ivonne Ortega pudo haber sido bueno, con caras jóvenes, algunos hijos de los viejos políticos (buscando jubilar a aquellos), otros levantados a fuerza de designación para iniciarles carreras meteóricas, pero que después mostraron no ser los idóneos para las tareas encomendadas. El resultado fue una administración endeudada, con mucho oropel, pero pocos resultados reales.

Lo ocurrido el domingo con esa derrota estrepitosa, habiendo perdido incluso en Yucatán, no fue por elección cupular. Se dio tanto de Alejandro Moreno, como de Ivonne Ortega, el acarreo, la compra de votos, el reparto de despensas. Incluso la ex gobernadora yucateca estuvo descalificando desde antes el resultado, posiblemente como una forma de afianzar posiciones que le permitan negociar a futuro con la nueva dirigencia nacional. Recordemos que en 2021 habrá elecciones intermedias y el proceso de selección interna inicia el próximo año.

Desde esa perspectiva es entendible esa postura de ser “oposición” dentro del partido al cual no va a renunciar y dentro del cual le conviene simular que tiene aún fuerza para convertirse en un factor determinando en las elecciones de su estado.

¿Se irá Ortega Pacheco del PRI? No, definitivamente no e incluso dirá que permanecerá porque “la militancia así lo quiere”.

Veremos qué ocurre en los próximos meses y de qué manera afectará los procesos internos en los municipios yucatecos.

Ojalá en verdad los políticos se dediquen a la política, en vez de satisfacer las ansias de poder y autocracia.

Hasta la próxima…

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