En funerales, los mormones piden justicia por víctimas del narco

Kenneth Miller, abuelo de algunos de los niños asesinados, declara que espera que la justicia les llegue a los que no tienen voz. 

FAMILIARES de los niños y mujeres asesinados en una emboscada en el norte de México pidieron ayer justicia para hallar a los culpables del hecho, así como de las muertes y desapariciones de decenas de miles de mexicanos “sin voz” en los últimos años.

Tres mujeres y seis niños de una comunidad mormona mexicano-estadounidense fueron atacados el lunes por la mañana cuando viajaban en una camioneta por un camino sin pavimentar en el fronterizo estado Sonora para reunirse con familiares en el vecino estado Chihuahua y en Phoenix, Arizona.

Docenas de vehículos y camionetas escoltados por efectivos de la Guardia Nacional llegaron desde Estados Unidos al remoto municipio Bavispe, en el norte de México, donde se realizaron los funerales.

—Lo que estás viendo aquí, Ejército, Guardia Nacional, está bien, pero está pasando porque tenemos doble ciudadanía — dijo Kenneth Miller, abuelo de algunos de los niños asesinados. —Me da mucha pena porque si fueran ciudadanos de este país, pobres, no pasaría esto —señaló.

—Me gustaría que les llegue la justicia a los que no tienen voz, a las mujeres que no pueden encontrar a sus maridos —subrayó.

DEJAN EU POR POLIGAMIA

Los mormones mexicanos, desconsolados por la masacre de nueve de sus miembros, están muy arraigados en el norte de México desde fines del siglo XIX, pero mantienen una convivencia tensa con los grupos narcotraficantes de la región, cuya violencia condenan sin ambages.

Los pioneros, afiliados a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se establecieron en las montañas de Sierra Madre, cerca de la frontera con Estados Unidos, en 1875.

Fue después de la Guerra de Secesión que las autoridades federales estadounidenses había comenzado a perseguir a los mormones por su poligamia, una práctica formalizada en 1852. Hostigados por una justicia estadounidense comenzaron a huir de Utah y otras zonas donde vivían cerca de la frontera sur de Estados Unidos.

Texto y foto: El Universal

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