Estafa en rieles

Armando Escalante
Periodista y analista político

La gira de malas noticias y de repetición de promesas incumplibles que hizo Manuel López este fin de semana por el Sureste, mantuvo el desagradable sabor de boca que nos deja a buena parte de los mexicanos todo lo que hace o dice, porque sabemos que miente, en forma consuetudinaria y además engaña intencionalmente con los fines de autobeneficio que esto le redunda.

Lo peor es que viaja a estados donde no se le quiere y acude a burlarse de sus autoridades, porque hasta ahora pocos se atreven a enfrentarlo por temor a las consecuencias. De todos modos, el tabasqueño fastidia a los gobernadores, porque les deja serios problemas al no enviarles recursos como pasa en el magisterio, o peor como sucede con el tren maya, donde el gremio sindical que crearon para desviar recursos se niega a pagar a quienes participan en la obra.

Tanto allá en Quintana Roo como en Yucatán, la nueva estafa maestra destruirá buenas carreteras para pasarles encima rieles de ferrocarril, que sin duda están muy lejos de ver algún día algún tren encima de ellos. Pero peor aún, allá en Tulum, el peje piensa adueñarse de un aeropuerto (si algún día se acaba) y junto con la base aérea de Santa Lucía, y el costoso tren (la nueva estafa maestra), estarán “administrados” por los soldados y sus generales. Todo muy bien planeado para que nadie pueda pedir cuentas, para que no haya licitaciones, ni concursos, para que sean los militares los que “aparezcan” simulando honestidad. Cero transparencia, esa es la intención.

Se trata de nuevos, grandes, perjuicios que ha planeado dejarnos caer sobre los peninsulares como si con quitarnos presupuesto no fuera suficiente. En suma, avanzan sin freno las locuras del peje, quien por cierto adelantó que volverá a fastidiar a Yucatán en marzo próximo cuando estemos en plena campaña política, sin duda para llevar agua a su molino como hizo ahora al planear una llamada telefónica a Joe Biden en zona morenista, dejando constancia de que siempre —él sí— antepone la grilla y la politiquería.

Por cierto, el hijo de Macuspana se portó tal y como lo previmos: no usó cubrebocas, igual que los gobernadores de su partido de Tabasco y Chiapas, a los que hizo viajar para tomarse una foto.

Siguiendo con las noticias reales, cuando usted lea esto, estaremos a 48 horas de que inicie su venta y por todos lados escuchemos el tronar de petardos y las llamadas “bombitas”, que hace mucho perdieron el diminutivo para dar lugar a peligrosos artificios chinos con más pólvora que un cartucho de dinamita para hacer pozos en la laja yucateca.

Autorizadas por el Gobierno Federal, las veremos en cada esquina, listas para dejar a niños y adultos quemados, sin algún dedo o varios, con quemaduras severas, lesiones permanentes en ojos y oidos, así como miles de mascotas aterrorizadas.

Lo triste de todo esto es que las autoridades que otorgan permisos —otra vez— no hicieron nada; ni media campaña preventiva y de conciencia social respecto a esta grave y nociva práctica. Sirva esta modesta opinión para recordar —como cada año— que si “juegan” con estos explosivos, lo hagan con extremo cuidado, supervisen a los niños, se alejen de mascotas, y redoblen su protección personal para no volarse un dedo, perder un ojo o quedarse sordos. Las áreas de urgencias de los hospitales se llenan de estos heridos.

El xix.— Desear Feliz Navidad me parece poco adecuado porque miles de familias han sufrido la pérdida de un familiar, pasan por graves apuros económicos o bien, perdieron su empleo. Me temo que es lo que menos desean escuchar. Lo dejamos para el 2021.

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