Exitosa labor

Armando Escalante
Periodista y analista político

Finalmente le dio la gana a Manuel López de mandar vacunas a Mérida, tras las gestiones que las autoridades yucatecas hicieron en repetidas ocasiones para beneficio de 130 mil personas mayores de 60 años, con saldo altamente positivo para la sociedad y los organismos e instituciones participantes.

Salvo algunas fallas de lo que le llaman “logística” (organización), producto de la llegada masiva de gente a la misma hora y que fueron corregidas y subsanadas en los días posteriores, la jornada cumplió con creces las expectativas porque incluso en algunos lugares el criterio ha sido elástico vacunando a todos los que lleguen, sean o no del módulo y les corresponda la fecha o no. Eso es digno de aplauso porque gracias a ello, se logran dos objetivos: que más gente se inocule, y que se utilicen las dosis que se llevan a cada punto.

En lo personal, el único lunar es el mismo de siempre: jamás se piensa en las facilidades de vialidad. En el Siglo XXI donde están las entradas para que los autos dejen gente y sigan su camino, están llenas de conos, la fila de autos debe hacerse sobre la avenida, cuyo camellón por cierto tiene sembradas absurdamente plantas de henequén llenas de espinos. Y peor aún, el pequeño estacionamiento lateral está igualmente cerrado con cintas y policías. Quien lleve a un adulto mayor, anciano, en silla de ruedas, que requiera alguna ayuda, debe pasar por puros obstáculos. No les importa el tema, lo sé, pero se los repetiré hasta el cansancio.

Otro escollo está en el Instituto Tecnológico, donde igualmente la policia bloqueó con cintas y conos todas las facilidades para dejar un auto. La gente debe bajar a su enfermo, paciente o adulto mayor en el lugar, a toda prisa, medio pararse un momento e irse a estacionar al menos a unas 5 cuadras porque la zona está llena de garajes, negocios y casas, donde no se puede parar nadie. El policía de la calle hace lo que sabe hacer, obstruir cualquier facilidad.

Y así podríamos seguir viendo prietos en el arroz como la lentitud en el rellenado de neveritas con vacunas, pero eso no fue impedimento, por fortuna, para que la gente llegue a los 17 puntos, pese a esa falta de empatía (vial) que es el idioma común que suelen hablar las autoridades. De nada les sirve viajar y ver la organización de los eventos masivos en los estacionamientos de parques y estadios de EEUU, se nota que no han aprendido nada.

No obstante, en mi opinión, el saldo ha sido favorable en materia de buen acuerdo para los gobiernos federal, estatal y municipal, con gente mejor entrenada que ha sabido actuar con educación y respeto en cada uno de los lugares donde se distribuye el biológico. La coordinación es digna de elogio y merecedora de aplausos. La gente de Bienestar, la del Gobierno de Yucatán, Ayuntamiento de Mérida, junto con IMSS, Salud Yucatán y desde luego, los soldados del Ejército Mexicano, han logrado un gran trabajo de mucho reconocimiento.

El xix.— No hay información oficial —por eso se especula— acerca de que en nuestro estado, con más de 2 millones 300 mil habitantes, apenas se habría inoculado al 10% de la población en su mayoría adultos mayores. Habrá que tomar en cuenta que algunos miles de ciudadanos de otras edades, se han logrado inyectar en EEUU a donde seguramente se irán más yucatecos, cuando se termine de abrir la vacunación en aquel país. No podremos saber ya nunca cuántos mexicanos se han protegido yendo al extranjero pero aunque son los menos, por fortuna estarán casi a salvo. Nos toca a los ciudadanos seguirnos protegiendo y acatando las medidas que marcan las autoridades. Ojalá que en los días que quedan esta semana, se logre la meta de aplicar casi 130 mil inyecciones de AstraZeneca y que sigan con éxito los de 2ª dosis. Aún necesitamos poco más de un millón para el resto de la población, sin contar a niños y a los que nunca se van a vacunar.

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