Familia González Rivero, históricos rotarios

Al acompañar a su papá a repartir refrescos en los municipios, David González Domínguez se da cuenta de las necesidades de la gente, por lo que se propone ser altruista, meta que consolida con su esposa Ruby Rivero

La solidaridad y el trabajo diario por el bien común, es la convicción de los integrantes de la familia González Rivero, que además de destacarse en la actividad empresarial en el rubro de seguros, hotelería y la producción agrícola, son reconocidos por su labor en pro de quienes menos tienen a través del Club Rotario.

El origen de este espíritu de servicio que comparte toda la familia se encuentra en parte en aquellos viajes en los que desde pequeño, David González Domínguez, acompañaba a su padre, Eduardo, a repartir refrescos en las tienditas de las poblaciones del sur del estado, fue allí donde se dio cuenta de las necesidades y carencias que se tienen en las comunidades, lo que forjó en su persona el deseo de algún día hacer algo para ayudar.

—Para mí es una obligación moral devolver a los demás lo que Dios y la vida me ha dado a través del trabajo y el ejercicio profesional, favorecer a los que menos tienen para ayudarlos incorporarse a un mundo donde puedan valerse por sí mismos o cuando menos puedan aspirar a otras condiciones de vida —comentó el actual vicepresidente del Club Rotario Mérida Itzaes quien este año cumple 33 años de matrimonio con Ruby Rivero González.

—Definitivamente es importante que la pareja haga equipo contigo, no sólo en el servicio, sino en todos los aspectos de la vida donde es importante sobre todo saber equilibrar y esa es una de las virtudes de mi mujer, saber conducirnos aún en las diferencias para llegar a un acuerdo que nos permita tener la armonía y la capacidad de disfrutar y vivir juntos —dijo emocionado David, quien destacó que como matrimonio comparten el espíritu de ayudar a los demás.

—En nuestra familia que se integra por cinco hijos y nueve nietos, se reflejan los valores de los Scouts que me enseñaron la manera de resolver las cosas en la vida, mientras que ella aporta los valores de la religión con los que compartimos esa solidaridad con el prójimo. En los rotarios hemos encontrado una manera de realizarnos juntos sin que alguno de los dos pierda su identidad, ella tiene una gran capacidad para realizar cosas, ha sido presidenta de las mujeres empresarias,  dirigente de un grupo de esposas de los rotarios, ha sido gobernadora ha compartido todo el caminar de la actividad —detalló.

Pero Ruby, también en la empresa es socia de su esposo y en sus negocios han aportado a través de sus 5  hijos, el capital humano que se encarga de la dirección de estos, haciendo equipo para defenderse de los embates de la vida y las tormentas que amenazan a la familia la empresa y el desarrollo personal.

Todos tienen carrera y alguna maestría, por ejemplo, Rubí es licenciada en administración de empresas con un posgrado en administración, Raúl, es abogado con una maestría en derecho corporativo y diplomado en finanzas, le sigue Daniel que es licenciado en Administración de Empresas  con maestría en Mercadotecnia y alta dirección de empresas; Roberto, es licenciado en Mercadotecnia y también especializado en alta dirección de empresas y Eddamine, que es licenciada en Psicología con una especialidad en desarrollo humano.

—Todos aportan su talento al frente de las diferentes empresas, y también está mi yerno Luis González, que también aporta una parte muy importante en la dirección, ha estado conmigo trabajando por más de 20 años, y actualmente es el que sobre el que recae en todos los proyectos que no tienen que ver con seguros —detalló el entrevistado quien recalcó que la convivencia  y el amor que se desarrolla en la familia se basa en que todos cuentan y   aportan: “somos un equipo”, detalló.

En cuanto a los nietos una ya está en su tesis de arquitecta, otra es licenciada en Ciencias de la Comunicación, se trata de Mariana y Fernanda. A ellas le siguen Raúl Silvana, Isabella, Camila, David y Valeria, que a sus seis años, es la alegría de la casa.

Texto y fotos: Manuel Pool Moguel

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