Familia Flores, ejemplo de unión en la Ermita

En el marco del 10 de mayo, el ingeniero René Flores Ayora recuerda que su madre siempre fomentó la unión y el amor entre sus seis hijos.

El haber contribuido a la creación del mercado de fierros en el año de 1961, y la invención de la máquina para pelar naranjas de China, son parte de las aportaciones de don Rubén, tronco de la familia Flores, que en la actualidad es ampliamente conocida por el ingeniero vial, René Flores Ayora, quien con sus habituales recomendaciones contribuye a la cultura vial de nuestra capital yucateca, como en su juventud lo hizo deportivamente hablando, ya sea vistiendo la camiseta del Real Ermita, o participando en carreras atléticas de 10 kilómetros o más.

“Mi padre, que era oriundo de Progreso, también se destacó en el boxeo profesional, y como “Baby” Flores escenificó numerosas batallas en el Circo Teatro Yucateco. En poco tiempo logró 20 victorias a cambio de dos derrotas en la categoría de peso gallo pasado”, comento vía telefónica el ingeniero René, el “xtupito” de la familia.

En este diez de mayo el entrevistado recordó cariñosamente a su madre, la maestra Ofelia Ayora Maldonado, nacida en Oxkutzcab, quien siempre fomentó la unión y el amor entre sus hijos, además del buen ejemplo de estar siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesitaba, especialmente a la gente que pasaba por una caridad y recibía hasta comida.

“Ella siempre fue ejemplo para mí y mis hermanos, porque nos contaba que llegó muy chica a Mérida, y en esos tiempos era tan pobre que para estudiar tenía que hacerlo a la luz de la vela o quinqué y logró ser maestra”, dijo, y destacó que los seis hijos de la familia Flores Ayora son profesionistas y algunos tienen hasta dos carreras.

“Rubén, el mayor, fue maestro de carrera; Rudy es abogado; Roberto, contador público; Geny del Rocío es doctora y también maestra normalista en la especialidad de matemáticas; Russell es ingeniero agrónomo, y yo, además de ser ingeniero civil, también estudié en la normal superior con especialidad en matemáticas”, mencionó el ingeniero quien en la actualidad sigue viviendo en la casa que con tanto esfuerzo adquirieron sus padres en el barrio de la Ermita.

“Antes de casarse mi mamá vivía en la calle 61, y mi papá trabajaba en un taller de torno por la zona, luego durante la segunda guerra mundial se fue a trabajar en una compañía de ferrocarriles en Los Estados Unidos, The Western Pacific Railroad Company, y después de un tiempo regresó para casarse y se fueron a vivir a la casa de la tía Flora, en la calle 73, donde está la Alianza de Camioneros”.

“No tardó mucho tiempo, ya venía en camino mi hermano mayor, cuando mi papá se puso a buscar un terreno o una casa, y así llegamos al lugar que hoy sigue siendo mi casa”, contó don René y agregó que por mucho tiempo solo tuvieron una pieza en el terreno, hasta que su hermano Rubén comenzó a trabajar y comenzó a hacer su aportación económica al hogar.

“Recuerdo que teníamos una mesa blanca que era de mi abuela, donde nos reuníamos a comer como podíamos, hasta que con su primer sueldo mi hermano Rubén compró para la casa una mesa blanca con ocho sillas, una para cada integrante de la familia, eso era lo bonito de las familias grandes, disfrutar de las reuniones en las que el centro de todo era la mamá”, resaltó.

Por otra parte, mencionó que los niños de la época se reunían a jugar fútbol justo enfrente de lo que hoy es la Academia de la Lengua Maya del Ayuntamiento y también en el atrio de la Parroquia.

“Jugábamos sin zapatos el fútbol, con seis elementos por equipo, creo que nosotros creamos esta modalidad”, señaló el entrevistado.

“Hoy que es Día de las Madres, me queda en la memoria cómo mi mamá siempre nos inculcó el cariño por cada uno de nosotros, a proteger al más indefenso y ayudar a los pobres, ella hablaba maya y eso era muy importante para hacerlo”, puntualizó.

Texto: Manuel Pool

Foto: Cortesía

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