Los Gómez Chimal, amor por el ferrocarril

Daysi Chimal señala que tres generaciones de su familia (suegro, esposo y tres hijos) laboran en el tren. Roger, uno de sus vástagos, le tiene tanto amor a este transporte, que rescata vagón de una chatarrería para restaurarlo

Desde hace más de cien años, los integrantes de la familia Gómez han sido parte importante de las actividades del ferrocarril en Yucatán, desde el abuelo que era el maquinista de la locomotora 110 y quien viajaba a Campeche, siempre teniendo como compañía la imagen de la Virgen de Guadalupe, mientras que Roger, quien fue jefe de locomotoras, acostumbraba llevar a sus hijos en brazos a visitar el taller de la Plancha, para enseñarles poco a poco, inclusive como era el funcionamiento de las grúas y otras maquinarias que se empleaban en esta noble actividad.

De todo esto platicó Daysi Chimal, quien recibió al equipo de Peninsular Punto Medio en la vivienda que habita desde hace 66 años junto al parque Artículo 123 Constitucional, que los Ferrocarriles Unidos de Yucatán, asignó primero a su suegro y luego a su esposo Roger, con quien procreó 7 hijos de los cuales tres siguieron la tradición de trabajar en el ferrocarril.

Daysi señaló que los tres están ya jubilados, y que el mayor de ellos, que también se llama Roger, es una eminencia en todo lo relacionado con el ferrocarril, y que es tanto su amor por este medio de transporte que inclusive hace unas semanas rescató de un taller de chatarra un viejo cabus, que trasladó a un terreno que tiene en Cholul, donde lo restaurará y será un atractivo para los visitantes.

—Allá pintó una pared de blanco con una máquina que es conducida por su padre, una manera muy cariñosa de recordarlo y tenerlo presente, de llevarlo en el corazón de la misma manera que yo lo hago cuando desde la terraza de la casa, todas las mañanas me gusta mirar a los talleres para imaginarme que mi esposo, esta saliendo a trabajar con su locomotora —comentó la entrevistada quien en la actualidad cuenta con 86 años de edad.

En esta fila de casas, en la que vive la familia Gómez Chimal, todos tienen una historia que contar en relación al ferrocarril, pues a sus familiares, todos trabajadores de este medio de transporte, se les dieron estas casas para que resultara más fácil ubicarlos en algun momento de emergencia, por ejemplo cuando se registrara un descarrilamiento.

—Cuando llegamos esto era muy diferente, tenía techo de tejas y había que poner algo para que las alimañas que había no cayeran sobre los niños que estaban durmiendo, pedimos ayuda a los ferrocarriles para mejorar la casa, pero nos dijeron que si queríamos hacerlo que fuera por cuenta propia, por eso a mi esposo no le importaba ir al monte para trabajar en esas emergencias —comentó la entrevistada quien recordó que a los 20 años se casó con Roger y llegó a vivir a esta vivienda.

—Aquí vivió mi suegro, aquí nació mi esposo y mis hijos — destacó Daysi quien en la entrevista estuvo acompañada de su hijo Gerardo Antonio, quien laboró en el taller y posteriormente ayudante de maquinista para finalizar su labor de 18 años en los ferrocarriles, como jefe de trenes o conductor.

Daysi Chimal recordó que en esa casa que colinda con la exestación del tren vivió su suegro, nació su esposo y sus hijos. Cuando llegamos el techo era de tejas y caían las alimañas, había que poner algo para que no les cayeran a los niños.

Platicar con Gerardo es un placer, por la manera en la que hace alusión respetuosa de todos los vecinos de esta calle, y de algunas cuestiones como el hecho de que antes de que existiera el Sanatorio Rendón Peniche, que atendía a los ferrocarrileros, en esta calle existió una pequeña clínica, y en la actualidad, asegura que aún se conserva en una vivienda, lo que fueran los cuartos que se utilizaban para tal efecto.

Pero lo mejor de todo, se encuentra en el segundo nivel de su vivienda, donde junto a la terraza en la que su madre tiene sus rosas y acostumbra disfrutar del paisaje adornado por las máquinas que forman parte del ahora cerrado Museo del Ferrocarril, se encuentra una hermosa maqueta en la que corren de manera paralela dos trenes a escala, en medio de una escenografía en la que abundan vagones de pasaje y carga.

—Fui ferrocarrilero por muchos años y es mi orgullo ser parte de la historia del tren en la Península —dice el entrevistado, a quien le tomó más de 20 años recolectar todas las piezas con las que formó su maqueta, mientras que en una repisa exhibe una amplia colección de máquinas a escala como la hermosa M 38 y vagones de pasaje, que adquirió a traves del internet o gracias a amigos que se los trajeron de sus viajes a Estados Unidos.

En esta habitación, decorada con fotografías de diversas épocas, sin duda que se respira un ambiente muy especial, donde Gerardo es feliz al compartir la alegría de muchos niños que acuden a ver la maqueta y de sus padres, especialmente si tuvieron la oportunidad de viajar en los ferrocarriles.    

De esta manera, la familia Gómez Chimal  con mucha alegría y nostalgia revive aquellos días de gloria de los ferrocarriles en Yucatán.

Texto y fotos: Manuel Pool Moguel

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