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Por: Irbin Flores Palomino 

 

En los municipios pequeños, donde la conexión a Internet es complicada, las bibliotecas cumplen la función de llevar conocimiento a las personas, comenta Jorge Cortés Ancona, jefe del departamento de Fomento Literario y Promoción Editorial de la Sedeculta.

La Red Estatal de Bibliotecas Públicas Municipales surgió en 1986 y abarco  los 106 municipios de Yucatán.

Hoy día, reúne 160 bibliotecas: la Biblioteca Central Estatal “Manuel Cepeda Peraza”, 12 bibliotecas regionales y 147 municipales.

Reciente en la Biblioteca Central se realizaron obras de remozamiento para recuperar los colores originales del edificio, cambiar el mobiliario, así como algunas variaciones que permitirán mejorar los servicios.

Las 12 Bibliotecas Regionales están localizadas en Halachó, Hunucmá, Izamal, Maxcanú, Motul, Oxkutzcab, Progreso, Tekax, Ticul, Tizimín, Umán y Valladolid.

Además existen dos instituciones que tienen la categoría de Biblioteca Modelo, es decir, son un referente para los ciudadanos. Están son la “Juan Rivero Gutiérrez” y la “Eligio Ancona”, ubicadas en Tizimín y Progreso, respectivamente.

Esas bibliotecas cuentan con ludoteca (área de jugos), bebeteca (estimular a los bebés y niños muy pequeños la lectura), que han estado presentes en ediciones anteriores de la Feria Internacional de la Lectura del Estado de Yucatán (Filey).

Además, hay un área de proyección de vídeos, que sirven para impartir conferencias y algunas salas de lectura y relajamiento, es decir, tienen cierto tipo de mobiliario donde la gente puede tenderse para leer revistas o contenidos  rápidos o ágiles, que no son necesarios a los materiales de consulta.

El mobiliario ergonómico y las condiciones de ambiente las hacen idóneas para los usuarios, por lo que son ejemplos muy destacables en la entidad.

Los municipios del interior del Estado con mayor número de bibliotecas son Valladolid, Tizimín y Progreso, lo cual es común por tener mayor población.

–A veces, algunas bibliotecas están en la cabecera municipal y en otras en las comisarías. Recientemente se inauguró en la comunidad San Ignacio, en Progreso –comenta Cortés Ancona.

Las bibliotecas ubicadas en el Centro Obrero, de la colonia  Cordemex; del Centro Estatal de Bellas Artes y la “Brenda Alcocer”, del Issste, no pertenecen al gobierno del Estado, pero forman parte de la red.

Unión de tres gobiernos

Para que la Red Estatal de Bibliotecas Públicas Municipales funcione se necesita del trabajo coordinado de los niveles de gobiernos federal, estatal y municipal.

La Dirección General de las Bibliotecas, de la Secretaría de Cultura de Federación, así como la Secretaría de Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta) se encargarán de capacitar al bibliotecario para que llene registros de consulta y estadísticas y la clasificación del material de acuerdo con el formato de la Unesco.

Mientras, el Ayuntamiento se encarga de nombrar al bibliotecario, dar mantenimiento a los locales, el mobiliario y todo lo necesario para la operación de la biblioteca.

El año pasado, el antropólogo José Alejandro López convocó a los bibliotecarios de los municipios a una reunión para poder analizar las condiciones en que se encuentran las bibliotecas, conocer de cerca las necesidades que se tienen y poder intercambiar experiencias.

–De esta manera pudimos saber las circunstancias de cómo está el ámbito bibliotecario –precisa Cortés Ancona.

Las condiciones en cómo se encuentran las bibliotecas en municipios son varias, pues algunas cumplen con los edificios apropiados con excelente iluminación, ambientación y muebles.

Por otra parte, están los edificios que fueron adaptados para poder funcionar, por lo que no cuentan con las condiciones idóneas.

–Hay un problema con el mantenimiento de los locales. Hace 30 años, en el momento que se instalaron las bibliotecas, esos edificios estaban en buen estado y con el paso del tiempo se afectaron. A veces, el acervo crece y el mobiliario no está en condiciones óptimas –menciona el funcionario estatal.

De acuerdo con la región de la entidad, los problemas varían. En la costa, a excepción de Progreso, la humedad y el salitre dañan el acervo que hay.

Sin embargo, todos los alcaldes están comprometidos a dar mantenimiento a las bibliotecas, pues en caso contrario la Dirección General de Bibliotecas puede sancionar al Ayuntamiento con $5 mil, de volver a reincidir en esa falta se aplica otra penalización.

La Coordinación de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas Municipales, a cargo de Clotilde Moguel Medina, acude con el presidente municipal para hablar con él y exhortarlos a mejorar los servicios de las bibliotecas.

Aunque falta por mejorar el sistema bibliotecario, hoy día la Sedeculta continúa con la capacitación al personal, actividades para fomentar la lectura, mayor preparación de pláticas para el público y visitas guiadas para que la sociedad conozca de primera mano su acervo.

–Existe la idea de visitar las bibliotecas y ver que carencias tienen y cómo se les puede brindar ayudas –precisa Cortés Ancona.

Cuando se le preguntó la cantidad que se invierte para la operación de las bibliotecas, el funcionario dice que “no existe una cifra exacta, tampoco se ha hecho un cómputo global, porque cada municipio realiza las mejoras necesarias”.

Bibliotecario, del oficio a la profesión 

Un personaje que se dejó casi a lo último, pero no menos importantes es el bibliotecario: el corazón de esos centros de conocimientos.

La Real Academia de la Lengua Española define la profesión como “persona encargada del cuidado, organización y funcionamiento de una biblioteca”.

Como en un principio, la carrera de bibliotecario se forjó conforme a la marcha y con una vocación por servicio a la sociedad y amor a las letras.

Hoy día existe la licenciatura en Bibliotecología y Estudios de la Información, que se imparte en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que se encarga en forma a profesionales capaces de conocer y analizar los diferentes recursos de información, así como administrar, organizar, sistematizar, difundir y recuperar la información impresa y en otros formatos.

Sin embargo, en 1916 la desaparecida Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes creó la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archiveros, integrada a la Biblioteca Nacional, la cual cerraría sus puertas en 1918.

En 1925 se fundó la Escuela Nacional de Bibliotecarios, que duró un año. De acuerdo con el portal “Infotecarios”, dichos intentos no fraguaron debido a las condiciones políticas y sociales que vivía el país por la Revolución.

Para 1945 se creó la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas de la SEP, que en 1966 cambió su nombre a la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía (ENBA), como se le conoce hoy día.

Un apostolado 

En Yucatán existen personas que sin tener la licenciatura en Bibliotecología han hecho carrera en la Red Estatal de Bibliotecas Públicas Municipales, que lograron ganar el corazón de los pobladores.

Quizás el ejemplo más representativo es Guillermo Celayo Oliver, quien a lleva 28 años de servicios en la biblioteca municipal de Dzilam González, que lleva su nombre.

Luis Solís Vázquez, empleado de la Biblioteca Central “Manuel Cepeda Peraz”, define la labor de “Don Celayo” como admirable. “Más que un servicio a favor del conocimiento es un apostolado de las letras”.

–El entusiasta bibliotecario es un ejemplo de lo que se debe hacer en los municipios. Hoy día recorre las calles de su municipio para llevar los libros a quienes no pueden acudir a la biblioteca –relata.

“Don Celayo” comenzó como su servicio en una biblioteca privada en ese municipio, pero debido a la competencia que se tenía con la pública municipal el entonces alcalde, Felipe Cardozo Camacho (1985-1987), las unificó y desde entonces, el bibliotecario ha entregado su vida a las letras.

Las administraciones de diferentes partidos políticos pasaron, pero Celayo Oliver continúa con el servicio a la comunidad y llevar conocimiento donde sea requerido.

Cortés Ancona reconoce que la rotación de personal en las bibliotecas evita la continuidad de los proyectos.

–Se capacitó al bibliotecario y al trienio siguiente ya hay un nuevo empleado que requiere de capacitación. Esto afecta el desempeño y se ha pensado que pudiera continuar de un trienio a otro. No se les puede garantizar una permanencia absoluta, pero al menos no sea tan inmediato el cambio –explica.

El nombramiento de los bibliotecarios es una decisión que depende del alcalde en turno, en muchas ocasiones reciben ese nombramiento para cubrir la vacante cunado lo importante es quien esté a cargo de una biblioteca tenga un conocimiento general, un gusto por la lectura, el conocimiento y una vocación de servicio.

–Generalmente se requiere que la persona tenga una idea administrativa para que pueda tener una organización para los libros, llenar reportes y cumplir el perfil de ayudar a la comunidad, que es un requisito muy importante.

–Los alcaldes tienen la potestad de nombrarlos, en muchos casos buscan a alguien que pueda cubrir esas labores, mucha gente la cumple con entusiasmo. No al 100 por ciento, pero si personas que buscan capacitarse. Ahí si es importante porque hay capacitaciones que se dan tanto la Dirección General de Bibliotecas con el apoyo de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas Municipales –abunda.

La capacitación de los bibliotecarios es constante, sobre todo cuando la biblioteca perdió el orden sistemático de la Unesco, por lo que requieren la ayuda necesaria de Clotilde Moguel, coordinadora de la Red Estatal de Bibliotecas Municipales, y su equipo de trabajo.

 

 

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