Gracias, Marigol

Mary Carmen Rosado Mota
@mary_rosmot
latribunaesnuestra@gmail.com

Hay deportistas cuyas carreras se han visto beneficiadas por encontrarse en el momento idóneo para poderse practicar, en el apogeo de una disciplina o envueltas en la popularidad de una época. Sin embargo, hay algunas otras cuyo desempeño deportivo estuvo más condicionado al desarrollo de su deporte que a su propio talento.

Maribel Guadalupe Domínguez Castelán nació en 1978, en el Estado de México, nacer en un entorno humilde nunca limitó su gusto por el futbol y por cumplir sus sueños a pesar de los sacrificios. Algunos de los equipos locales en los que empezó a jugar eran varoniles y ella mentía sobre ser hombre para poder disputar los partidos, puesto que en aquellos años no habían torneos locales para mujeres.

En el 2002 Marigol, como se le conoce, se fue a Estados Unidos para jugar en Kansas City, durante su primer año fue la segunda goleadora del campeonato además de ser nombrada como jugadora más valiosa; pero el equipo se disolvió y se mudo a jugar a Atlanta, donde un año más tarde el equipo también desaparecería.

Era tanto el nivel que derrochaba en la cancha que hasta la Federación Mexicana le había dado el permiso para jugar con el Atletico de Celaya en su división varonil, puesto que Maribel quería tener la oportunidad sin importar el género, pero aunque en el 2004 la noticia recorrió el mundo, esto nunca llegó a suceder por una resolución de la FIFA.

Entre su trayectoria en clubes se encuentra el Barcelona, donde fue una de sus grandes estrellas y llegó a ser nombrada la sexta mejor jugadora del mundo. Con la selección nacional también vivió momentos significativos e importantes, incluso es la futbolista con más goles anotados con la camiseta tricolor con un total de 82 en 116 partidos disputados.

Maribel formó parte de una importante generación de mujeres mexicanas que empezaron a forjar un precedente para el futbol femenil en nuestro país, obteniendo por primera vez la clasificación para unos Juegos Olímpicos, rompiendo barreras, prejuicios y confiando en sí misma para dejar que su talento guíe el camino hacía sus sueños.

Hablar de Marigol me causa nostalgia, porque siempre pensaré que vivió adelantada a la época, que hoy en día todo el mundo sabría su nombre y que estaría nominada a reconocimientos importantes pero, la vida le ha puesto una encomienda más que merecida y estoy segura que sabrá transmitir toda esa experiencia como entrenadora de la Selección Mexicana femenil Sub-20.

Gracias Maribel por enseñarnos a las niñas de ayer que las mujeres también jugaban futbol y, sobre todo, por inspirarnos a aprovechar las oportunidades que tenemos en frente, porque no siempre estuvieron.

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