Cáncer en comunidades mayas por agua contaminada

El uso de múltiples químicos con componentes nocivos para la salud y el tipo de suelo en la región facilitan la contaminación del agua en el manto freático de localidades del anillo de cenotes

El ingeniero químico Humberto Reyes Montiel señaló que, de acuerdo con algunos estudios sobre contaminación de aguas residuales, se detectaron casos de distintos tipos de cáncer relacionados al uso de herbicidas en alrededor de 38 comunidades y 18 localidades mayas correspondientes al anillo de cenotes de Yucatán.

En el marco del II Foro de Contaminación del Agua, realizado de manera virtual, detalló que los tipos de cáncer detectados fueron de mama, cervicouterino y de sangre, los cuales, según la investigación, están relacionados a los hábitos de uso del agua y pesticidas peligrosos empleados por los agricultores, debido a que muchos de los químicos que traen estos productos son nocivos para la salud y que el tipo de suelo de la región facilitan la contaminación del agua en el manto freático.

En este sentido, Reyes Montiel explicó que el tipo de suelo que hay en Yucatán es cárstico, el cual está constituido en promedio por 30 o 40 centímetros de tierra y después roca impermeable, es decir que todo el resto del suelo hasta llegar al manto freático es un tipo de roca usualmente agrietada y porosa que no permite la filtración del agua sino el escurrimiento.

PERMISIVIDAD PELIGROSA

De igual forma, señaló que en el mundo existen alrededor de 32 pesticidas de los cuales 28 están prohibidos en la gran mayoría de los países y solamente cuatro están autorizados alrededor del mundo para ser utilizados en la agricultura; sin embargo, en Yucatán se pueden utilizar todos los pesticidas sin sanción alguna.

Ante esta permisividad con respecto a los herbicidas, el ingeniero químico expresó que “hay un abandono de la Semarnat en relación al uso de estos productos en el sector agrícola”, pues según él, es una exageración que permitan utilizar todos estos químicos sin regulación alguna.

Además mencionó que los trabajadores que utilizan estos productos no se dan cuenta que sus ropas, trapos y gorras se impregnan con los químicos peligros de los herbicidas, los cuales después son lavados por sus esposas o ellos mismos, siendo esta forma la primera fuente de contaminación, sin necesidad de llegar al manto freático, lo mismo con los bidones con que trabajan y que usualmente dejan al aire libre.

Texto y foto: Diego Cervantes

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