Juegos de azar afectan a unos 28 mil yucatecos

El aumento del número de personas con problemas adictivos en Yucatán continúa en aumento. El director del Centro de Integración Juvenil Víctor Roa Muñoz, aseveró que cerca de 28 mil yucatecos tienen problemas con los juegos de azar y apuestas.

Al acudir al séptimo aniversario del organismo “Jugadores Anónimos” Roa Muñoz, recalcó que más leyes hace falta que la autoridad cumpla con las existentes y sancione debidamente las casas de apuestas, casinos y minicasinos que dañan la economía de cientos de familias y causan serios problemas psico emocionales a la población.

Destacó que, desde hace una década, el CIJ abrió sus primeros talleres de autoayuda para personas con problemas de adicción al juego. En Mérida funcionan únicamente dos organismos que contribuyen a ofrecer apoyo y soporte profesional para las personas que solicitan la intervención y reconocen sus problemas de adicción a estos males, pero es insuficiente.

“Anteriormente el problema de adicción al juego estaba focalizado en gente adulta y ancianos que ante la poca actividad social acudían a los centros de apuestas que hay en la ciudad,ahora el nuevo nicho de mercado son los jóvenes y este problema se multiplica”, apuntó.

Añadió que en las condiciones actuales, sin apoyo moral, una persona puede caer en depresión y llegar al suicidio por no tener recursos para sus adicciones, como sucede con la ludopatía. Es importante establecer que muchas personas en Mérida han perdido fortunas cuantiosas en las mesas de juego y en las máquinas tragamonedas.

De la misma forma, en plazas comerciales, en las poblaciones rurales hay centros de juego, a la vista de las autoridades sin que nadie intervenga y donde reiteradamente se despoja a las personas de sus escasos recursos, ante la ilusión de obtener más dinero.

“En México, hay muchas leyes, todas muy bonitas y con buenos propósitos, pero si no se aplican no sirven de nada. Tenemos que ser más responsables los ciudadanos y denunciar, insistir en la cultura de la denuncia, porque estos problemas se convierten en problemas que afectan no solo un jugador, sino también a su familia y a la sociedad”, recalcó.

Es preciso trabajar para atender a estas personas, pero en Yucatán no hay la infraestructura del sector salud para atender a las personas que tienen problemas de adicciones con el juego, porque se necesita, desde respaldo legal, jurídico, hasta psicológico, médico y de trabajo social, expuso y las autoridades no disponen de espacios o programas para darle a una persona enferma este tipo de atención.

Definitivamente el estado debe de invertir más en estrategias de prevención, pero también en atención integral para la población afectada, una de las primeras tareas es aplicar la ley, porque hay muchos comercios que violentan la ley, tiendas de consumo de licor, comercios con centros de apuestas, que no tienen supervisión y sanción alguna.

Se necesita, infraestructura y personal para darle una segunda oportunidad a las personas que están sumidas en problemas de adicción de este tipo.

En las evaluaciones que se han realizado, donde tampoco hay muchos datos sobre este tema, solo un 3% de la población afectada solicita ayuda para poder tener un apoyo y dirigirla a los grupos de autoayuda que tienen literatura y una serie de mecanismos ya establecidos para contra restar los estados de desesperación, depresión y desánimo al que se enfrentan los ludópatas extremos.

“El problema es que esta situación va en notorio aumento, mucho más el número de jóvenes que viven en los videojuegos, salas electrónicas de juegos e internet a través de redes sociales, que los orilla a situaciones psico emocionales muy profundos debido a la desinformación, hábitos de consumo y consumismo, pero también a valores y principios de identidad y personalidad”, agregó.

En Yucatán, el número de jóvenes con adicción a los videojuegos y redes sociales, es mucho más grave de lo que aparenta.

“Es preciso que las autoridades pongan mayor atención y presupuesto al impacto psicoemocional que está afectando a una buena parte de la sociedad en el consumo de estos productos y los problemas sociales que desencadenan”, finalizó.

Texto y foto:ACOM

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