La caravana

Por María de la Lama

Quiero retar la idea de que la gente cuesta. Es el argumento del que no quiere abrir sus fronteras: la gente come, ensucia, necesita una casa… todo eso cuesta. Los recursos son limitados, y ya hay demasiada gente necesitada, en pobreza. Conclusión: más gente con más necesidades es mala noticia. Ya tenemos suficientes problemas…

Este argumento no se sostiene. Y es que es un error pensar que más gente es más problemas, que solo hay ciertala riqueza ya existe, que solo podemos repartirla. Un país no es un conjunto de personas comiéndose su suelo, consumiendo oxígeno, llenando espacio; es un sistema de cooperación creativa.

Cuando se tala un árbol para hacer hojas con los que se escribe un libro, no solo transforma el árbol: se crea algo nuevo. Un excedente, porque podemos sembrar otro árbol en el lugar del primero. Hay más valor en el mundo después de ese trabajo humano. El error de pensar que la gente cuesta es ignorar que el ser humano crea, no solo consume.

¿Más gente dispuesta a trabajar es un problema? Nadie se queja de que las mujeres hayamos entrado al campo laboral. Nadie se opone “porque de por sí ya hay demasiados hombres desempleados”. El argumento económico contra los migrantes no se sostiene, ni siquiera en los países con (más o menos) un estado de bienestar: en Estados Unidos los migrantes aportan más en impuestos de lo que cuestan en servicios públicos. La gente no es un peso muerto; es riqueza, es creatividad, es valor. Más gente que nace, que estudia, que trabaja, es más gente que escribe libros, que construye, que trata de solucionar problemas.

El rechazo hacia el extranjero es humano, tan humano como la creatividad, pero no es racional. Es miedo a lo ajeno. Pero es verdad el cliché de que la diversidad es riqueza: más gente diferente es nuevas miradas con nuevas soluciones. La necesidad que lleva a alguien a dejar su país tiene que ser un motor poderoso. Los migrantes no piden que los carguemos, piden no ser ilegales. No importa a dónde vayan, la pregunta no debería ser por qué darles papeles, sino por qué se necesitan papeles para trabajar.

 

Yucateca. Estudiante de Filosofía por la Universidad Iberoamericana.

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